Articulos
10/01/2016
LA OBESIDAD, UN OBSTÁCULO PARA LA SEXUALIDAD
 
 
Una vida sexual activa y placentera es buena para la salud ya que relaja la tensión nerviosa, mejora el sistema inmunológico, la presión arterial, la autoestima y el estado de ánimo.

 En 1975 la OMS definió la salud sexual como “la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser humano, en formas que sean enriquecedoras y realcen la personalidad, la comunicación y el amor”. Y señalo que se necesitaban tres requisitos para alcanzarla: 1) la posibilidad de disfrutar de una actividad sexual reproductiva, equilibrando la ética personal y social; 2) el ejercicio de la sexualidad sin temores, vergüenzas, culpas, mitos y falacias, y 3) no padecer trastornos orgánicos, enfermedades o alteraciones que la entorpezcan.
Dentro de las enfermedades que comprometen la sexualidad una es la obesidad, una de las epidemias de siglo XXI, con un dramático incremento en los últimos años. Dos factores suelen determinarla: comer demasiado o mal y hacer poco ejercicio físico.


Las personas obesas son 25 veces más propensas a tener problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal. El vínculo entre la obesidad y la sexualidad tiene diversas aristas. En el plano psicológico, las personas obesas (más las mujeres) suelen tener una imagen pobre de sí mismas, se sienten poco atractivas, se desvalorizan, se sienten incomodas con su aspecto, suelen tener vergüenza de su cuerpo, en la intimidad tratan de que su pareja no la vea desnuda, prefieren estar a oscuras y se inhiben de adoptar ciertas posiciones sexuales. En los hombres su apariencia no los afecta tanto sino que suelen estar más preocupados por su funcionamiento sexual.

En el plano hormonal, la obesidad induce varios cambios hormonales que directa o indirectamente afectan la sexualidad. El tejido adiposo no sólo almacena grasa sino que secreta numerosas hormonas siendo el órgano endocrino de mayor tamaño del organismo, y a diferencia de otras glándulas endocrinas, su masa es variable y puede aumentar o disminuir progresivamente de tamaño dependiendo de la edad, ingesta alimentaria, actividad física, programación perinatal y predisposición genética.

El obeso suele padecer el llamado “síndrome metabólico” (grasa abdominal elevada, hipertensión arterial, niveles altos de triglicéridos y colesterol, junto a niveles prediabéticos de azúcar en la sangre) que conlleva a la disfunción eréctil y la pérdida de deseo sexual. Pero también la obesidad aumenta el cortisol, disminuye la testosterona, la SHBG (globulina transportadora de esteroides sexuales), la hormona de crecimiento, la T3, inactiva la DHT e induce mayor producción de estrógenos

La menor producción de testosterona y la mayor cantidad de estrógenos (hormona femenina) ocasionan menor tamaño del pene, aumento mamario, reducción testicular, disfunción eréctil y disminución del deseo sexual. El sobrepeso también hace que se pierda flexibilidad con dolores articulares al realizar algunas posiciones sexuales.

Por lo tanto, así como una buena sexualidad ayuda a la salud, la salud ayuda a tener una buena vida sexual.

Notas Relacionadas con Articulos