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13/10/2015
PSICOFÁRMACOS Y AUMENTO DE PESO
 
 
El descubrimiento de los psicofármacos (década de 1950) constituyó uno de los grandes avances de la medicina en el siglo XX, para muchos de igual importancia al descubrimiento de los antibióticos y las vacunas. No solo permitió el tratamiento de pacientes que hasta ese momento solo recibían electroshock o coma insulínico sino, además, que los manicomios se transformen en instituciones abiertas y muy especialmente que los enfermos pudieran acceder a los beneficios de las psicoterapias.

 Desde entonces se han transformado en un recurso de primera línea en el tratamiento de diversos trastornos emocionales y psicológicos. Nuestro país es uno de los que más psicofármacos consumen en el mundo, por año y por habitante.


Sin embargo, no son fármacos inocuos dado que -como cualquier otro medicamento- producen efectos secundarios ya que nada de lo que ingerimos tiene un efecto único o neutro para el organismo. Uno de los efectos indeseables a destacar es que la mayoría de los psicofármacos producen ganancia de peso, que en muchos pacientes puede terminar en obesidad.


Por lo tanto, toda persona que aumente rápidamente de peso apenas haya comenzado a tomar psicofármacos debe hacer dieta, actividad física regular, análisis de sangre para monitorear que pasa en su medio interno y registrar el peso antes comenzar a tomarlo y controlarlo en forma periódica. Más aun si existen antecedentes de sobrepeso o de diabetes en la familia. El control no solo debe ser usando la balanza sino también es importante medir el perímetro de la cintura a la altura del ombligo y registrar sus posibles modificaciones.


En todo paciente que recibe psicofármacos su psiquiatra debe controlar periódicamente: a) los niveles de azúcar en sangre, b) los de colesterol total, HDL y LDL, c) los triglicéridos, d) las hormonas tiroideas, e) el hepatograma, f) la resistencia a la insulina, g) la función renal.
Aunque el aumento de peso no es un hecho irreversible, contribuye a disparar o a empeorar enfermedades como la hipertensión, coronariopatías, dislipidemias, apnea del sueño, enfermedades hepáticas, digestivas, hormonales o ginecológicas.


Si al iniciar un tratamiento con psicofármacos se aumenta de peso ya en el primer mes, el médico debe ser informado de inmediato ya que si no se toman medidas el aumento puede llegar a ser muy marcado.


Por lo tanto, aunque los psicofármacos son necesarios o imprescindibles para el tratamiento de muchos trastornos es importante que su uso no sea banalizado y se pierda de vista que son medicamentos y no pastillas para ser consumidas a fin de encontrar un alivio rápido a molestias de la vida cotidiana. Y mucho mayor es el riesgo si se utilizan sin prescripción médica. Algunas estadísticas (Sedronar) informan que "Argentina es el único país latinoamericano en el que la primera droga de consumo, después del tabaco y el alcohol, no es la marihuana sino el psicofármaco".


Toda prescripción de psicofármacos debe siempre ir acompañada de un tratamiento psicológico paralelo. Caso contrario, difícilmente se lo pueda dejar de consumir.

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