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30/07/2015
PERDONAR ES SALUDABLE
 
 
El perdón es un tema complejo y polémico del cual siempre se ocupó la religión, la ética y la filosofía y en los últimos años también la psicología y la medicina.

 Las personas sanas son aquellas que disfrutan, ríen con frecuencia, se olvidan de las cosas desagradables y pueden perdonar las ofensas. Hace unos años, F. Luskin dirigió en la Universidad de Stanford (EEUU) una investigación sobre la relación existente entre la capacidad de perdón que tenía una persona y su salud física. El proyecto se llamó HOPE (Healing Our Past Experiencies, Sanando nuestras experiencias pasadas) y evaluó adultos que habían sufrido duramente por la pérdida violenta de un hijo, la infidelidad de su pareja, el alcoholismo o la drogadicción de un familiar muy cercano o la traición de un amigo querido. La conclusión fue que quien perdona tiene menores niveles de hostilidad lo cual afecta de manera positiva su salud física y mental y su calidad de vida. Por el contrario, en quien perdura el rencor por tiempo prolongado le implica un alto costo para su sistema nervioso (su rama simpática) y genera un incremento de cortisol y de catecolaminas que repercuten sobre la presión arterial (con hipertensión), la actividad cardíaca (con taquicardia o arritmias), el sistema inmune (con disminución de las defensa y aumento de las inflamaciones), el estado de ánimo (con depresión, angustia o ansiedad). En la persona con rabia y resentimiento se activa una parte del cerebro – la ínsula y el putamen- que lo puede llevar a cometer actos violentos o ilógicos. Son, curiosamente, las mismas regiones cerebrales que se activan cuando se está enamorado y quizás eso explique que tanto el amor como el odio a menudo generan conductas irracionales y sorprendentes.

Perdonar no es un sentimiento sino una decisión interna para beneficio propio y no un favor para quien causó un daño emocional. Es una saludable actitud para uno mismo ya que la persistencia de rencor -aunque sea entendible- coloca al organismo de manera automática en una situación de lucha constante contra el agresor y genera las consecuencias ya mencionadas. Perdonar no implica entonces un acto de generosidad para disculpar a quien lastimó o agredió sino es en realidad una actitud unilateral para liberarse de la bronca y el rencor sin esperar a que se rectifique la persona ofensora y para que lo que se padeció en el pasado no lastime el presente. Sin embargo, para algunos autores perdonar no es beneficioso ya que hace al individuo más propenso a revictimizarse y brinda impunidad a quien lastimó, aunque perdonar no excluye reclamar justicia ni defender derechos.

También es saludable perdonarse a uno mismo ya que los auto reproches son un flagelo que genera también consecuencias negativas y son la base de la depresión, la angustia, las obsesiones, la inseguridad, la baja autoestima y la carencia de confort anímico. Liberarse del resentimiento estimula el sistema parasimpático y aumenta la oxitocina, hormona que se relaciona con sentimientos de amor y bienestar. Sin duda, perdonar y también pedir perdón ayudan a vivir mejor.

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