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28/06/2015
ANTI INFLAMATORIOS PARA LA DEPRESIÓN
 
 
La inflamación es la respuesta normal y espontánea del organismo ante cualquier infección o herida que lo afecta pero si es prolongada o excesiva, puede lesionar diversas partes del cuerpo (articulaciones, arterias, intestinos, glándulas) y que también involucra al cerebro.

 Con mayor frecuencia se dispone de informaciones médicas que señalan que todo proceso inflamatorio contribuye al desarrollo de enfermedades muy diversas, tales como el Alzheimer, distintos cánceres, ateroesclerosis o diabetes. Y en la actualidad se suma a esa lista los cuadros de depresión.

Durante un proceso inflamatorio se producen cambios en el sistema inmunológico con el incremento de las citoquinas, moléculas pequeñas pero poderosas que son muy importantes para el organismo. Ellas tienen diversas funciones no solo en los procesos inflamatorios y en la respuesta inmunológica de defensa, sino también en la producción de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, en la reproducción celular, en los procesos de cicatrización de heridas, en el crecimiento y mantenimiento de las neuronas o en inducir alteraciones hormonales.

Las citoquinas producen una reacción en cadena que termina, entre otras cosas, en la disminución de los niveles de serotonina cerebral y el aumento del glutamato, dos sustancias claves para la aparición de los síntomas depresivos. Al mismo tiempo, las citoquinas tienen la propiedad de activar en el hígado una enzima que destruye el triptófano de los alimentos, materia prima imprescindible para fabricar serotonina.

Ya hace años diversos investigadores habían señalado que las personas deprimidas que además padecían algún proceso inflamatorio concomitante (por ejemplo, artritis o inflamaciones intestinales) respondían poco o mal a los antidepresivos y a la psicoterapia. Por lo general, suelen ser pacientes con una larga historia de consultas y tratamientos y que a pesar de haber cumplido con ellos, no responden bien a los mismos.
Ante la posible vinculación entre depresión e inflamación, las investigaciones apuntaron entonces a evaluar si los medicamentos anti inflamatorios podrían ser de utilidad para el tratamiento de las depresiones.
En septiembre de 2013, la revista Archives of General Psychiatry publicó los resultados de una investigación de la Universidad de Emory, de EEUU, en la cual se utilizó un medicamento anti inflamatorio (llamado infliximab) en pacientes depresivos que habían tenido tenían una pobre o nula respuesta a los antidepresivos. Con el anti inflamatorio, respondieron bien.

Detectar la existencia de un proceso inflamatorio oculto es factible con un sencillo análisis de sangre que mide los niveles de la Proteína C Reactiva (PCR) y de las citoquinas.

El vínculo inflamación-depresión representa entonces un escenario de sumo interés psico-neuro-inmuno-endocrinológico para el desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento en pacientes con depresiones severas, prolongadas o que no responden a los tratamientos habituales.

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