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01/02/2015
REMEDIOS EN EXCESO
 
 
Todo medicamento tiene acciones terapéuticas pero también efectos secundarios adversos. Además, con cada fármaco que se añade existe un mayor riesgo adicional de consecuencias nocivas por las interacciones posibles entre ellos.

Hace poco tiempo el British Medical Journal publicó “Polypharmacy: a necessary evil” de J. Wise, en el cual exponía la preocupante situación por el progresivo aumento de pacientes que reciben cuatro o más medicamentos de manera simultánea. En los mayores de 65 años, uno de cada seis pacientes mayores tomaba 10 remedios diferentes.

Se llama “prescripción en cascada” cuando se receta un nuevo medicamento para tratar síntomas que en realidad son manifestaciones adversas producidas por otro fármaco. A veces, en efecto, se requiere de un segundo remedio para neutralizar molestias ocasionadas por el primero, en otras ocasiones, en cambio, puede ser indicado por error al pensar que se trata de un nuevo problema de salud y no de una reacción adversa del fármaco original.

Un ejemplo sería el paciente que desarrolla tos a consecuencia del remedio para su hipertensión y se le indica entonces un medicamento antitusivo, pero al persistir la tos se le agrega un antibiótico que le genera, a su vez, diarrea con pérdida de líquidos y sales con la consiguiente deshidratación y confusión mental.

Las personas de 60 o más años son las más propensas a sufrir este tipo de prescripción ya que en jóvenes es poco probable la polifarmacia. En los adultos mayores además los riñones suelen filtrar menos por lo que la capacidad de eliminar los residuos de los medicamentos disminuye y quedan más expuestos a una posible intoxicación.

Cada vez más es frecuente la polimedicación, es decir, la variedad y cantidad de medicamentos que se prescriben a los pacientes. Es casi una regla que de cada consulta médica se salga con una receta en la mano para incorporar un nuevo medicamento.

Sin embargo, se debe diferenciar la polifarmacia adecuada, necesaria y bien prescripta que extiende la esperanza y la calidad de vida de los pacientes de aquella polifarmacia indebida que aumenta el riesgo de interacciones y reacciones adversas de los medicamentos.

Dentro de los fármacos más indicados por los médicos y vinculados con la prescripción en cascada conviene mencionar a los analgésicos, ansiolíticos, antidepresivos, antibióticos, antiepilépticos y antieméticos.

La mayoría de los efectos adversos de los medicamentos suelen presentarse dentro de las primeras semanas de comenzado un tratamiento, por lo que los médicos saben considerar la posibilidad de que cualquier síntoma nuevo que aparezca, podría estar vinculado con ese nuevo fármaco prescrito o ser el resultado de un aumento de su dosis.

Hay dos factores a destacar que facilitan la prescripción exagerada de medicamentos: 1) la escasa o nula comunicación entre los distintos médicos que tratan a un mismo paciente y 2) la automedicación y el consumo de remedios de venta libre o de herboristería que suelen ser considerados inocuos cuando, en realidad, pueden ocasionar serias interacciones.
 

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