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08/03/2015
EL PELIGRO DE LA AGRESIVIDAD
 
 
Agresividad es toda acción o reacción -sin importar su grado o intensidad- que implica provocar, atacar o dañar a otro o a uno mismo. No abarca solo acciones físicas (peleas, golpes) sino también palabras, gestos o silencios hirientes. Es un comportamiento hostil con el preciso fin de dañar intencionalmente a otros y está
 presente
 en
 la
 sociedad, en la familia, en el trabajo, en la vida diaria.


Para los evolucionistas resulta imprescindible para sobrevivir y por eso se la encuentra en todas las culturas, en cualquier edad y en ambos géneros. Pero, también según su intensidad y frecuencia puede ser anormal y generar serios problemas de salud, tanto en quien agrede como en quien es agredido.
La agresividad puede ser una reacción impulsiva antes provocaciones e injusticias o un recurso premeditado, frío y planificado para obtener beneficios o dominación.


La agresividad aparece ante determinados causas y situaciones que se pueden citar: 1) Dolor: un mínimo dolor es suficiente en sí mismo para activar la agresividad en los sujetos ya que se siente atacado por aquello que lo hace sufrir. 2) Frustración: el fracaso por no lograr un objetivo induce la aparición de la agresión -física o verbal- hacia quien se percibe como responsable particular del displacer. 3) Social: la agresividad es una respuesta ante hechos sociales que son percibidos como dañinos, perjudiciales o de desatención a sus miembros por parte de las autoridades responsables. 4) Catarsis: presupone que la agresión es una descarga de tensión acumulada de un afecto reprimido y que su liberación permite retornar a un estado de relajación previa. 5) Genética: la investigación comprobó que animales que carecen de un gen específico son mucho más agresivos que otros que sí lo poseen.

En los humanos ocurriría algo similar que explicaría la especial agresividad de algunos individuos. 6) Aprendizaje: como en otros hábitos, la incorporación de modelos de funcionamiento e interacción familiares agresivos diseñarían una forma de ser agresiva. 7) Enfermedades: sean físicas, emocionales, psicológicas o el uso de ciertos medicamentos pueden disparar comportamientos agresivos. Es importante resaltar que algunos fármacos (por ejemplo, antidepresivos) consiguen a veces provocar comportamientos agresivos en personas que no lo son por naturaleza. 7) Tóxicos: el consumo excesivo de alcohol o drogas por sus acciones directas sobre el sistema nervioso central generan fuertes reacciones agresivas. 8) Lo grupal: ante ciertas situaciones
 de masa las
 personas
 tienden a abandonar
 sus
 controles
 normales, pierden el sentido de
 la
 responsabilidad
 individual
 y
 se manifiestan según
 lo
 que
 algunos llaman “desindividualización”.



En las personas agresivas se han detectado menores niveles de serotonina sérica y plaquetaria mayor nivel de cortisol, testosterona y Proteína C Reactiva que se expresa en trastornos digestivos, cardiovasculares o metabólicos, a veces serios.


En resumen, la agresividad duradera daña y enferma.
 

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