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29/03/2015
COMO RETRASAR LA MUERTE NEURONAL
 
 
El cerebro humano representa el 2% del peso corporal (1,4 kg para una persona de 70 kg) pero consume el 20% del total de oxígeno inspirado por un individuo sano que le permite generar así la energía necesaria para sostener su actividad. Una parte de ese oxígeno consumido forma radicales libres, que son moléculas con fuerte capacidad para oxidar y lesionar las células del organismo. Por lo tanto, los radicales libres son peligrosos y en exceso, pueden ocasionar importantes daños en las neuronas al punto de provocar su muerte. Por otro lado, como los radicales libres se producen en forma constante van produciendo daños acumulativos a las células.

En condiciones normales los efectos deletéreos de los radicales libres son minimizados en paralelo por otros compuestos producidos por del propio organismo que se llaman “defensas antioxidantes”. Las neuronas tienen altos niveles de defensas antioxidantes para evitar que los radicales libres lesionen el andamiaje molecular que la sostiene desde el punto de vista estructural y funcional. Cuando la producción de radicales libres supera a las defensas se produce el estrés oxidativo que provoca la destrucción de las neuronas.

La muerte neuronal se puede producir por necrosis (desintegración rápida de la célula por algún factor agresivo) o por apoptosis, una forma de muerte celular programada genéticamente por el cual la neurona se elimina a sí misma. La importancia que tiene para la medicina el conocimiento del mecanismo de muerte neuronal programada radica en que el proceso podría ser regulado por factores externos o fármacos que permitiría prevenirla o postergarla.

A diferencia de la necrosis, la apoptosis neuronal ocurre normalmente y en forma continúa durante el desarrollo del sistema nervioso.

Las evidencias indican que en las enfermedades degenerativas del sistema nervioso, se activan en demasía los mecanismos de apoptosis en neuronas por una producción aumentada de los radicales libres en el entorno neuronal. Aunque existen fármacos con propiedades antioxidantes es importante subrayar el valor clave que tiene la alimentación. Diversas investigaciones en animales han demostrando que una dieta rica en frutas y vegetales (muy ricas en antioxidantes) previene el deterioro asociado al envejecimiento cerebral.

Investigadores de la U. de Barcelona -en el 2009- incluso comprobaron que una dieta rica en polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados aumenta la producción de células madre en dos regiones el cerebro (el bulbo olfatorio y el hipocampo) especialmente comprometidas en la enfermedad de Alzheimer. Se refuerza así la hipótesis que una dieta basada en alimentos ricos en estas substancias antioxidantes podría retrasar la aparición de esta enfermedad o retardar su evolución. Los polifenoles se hallan en el té, cerveza, uva, vino, aceite de oliva, cacao, nueces, frutas y vegetales y los ácidos grasos poliinsaturados en los peces de mar, el maíz, la soja, el girasol y la calabaza.

Además resulta importante hacer actividad física, una dieta hipocalórica y evitar las grasas.
 

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