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13/04/2014
PENSAMIENTOS INTRUSIVOS
 
 
Muchas personas sufren por la presencia de pensamientos no deseados que no pueden eliminar de su cabeza. Es común que ocurra ante una situación crítica o traumática a la que cuesta adaptarse (por ejemplo, una ruptura sentimental o una muerte inesperada). Pero, otras veces, se presentan pensamientos no deseados, involuntarios, torturantes y recurrentes que se imponen -aparentemente sin desencadenantes-, provocan un gran malestar y la imposibilidad de funcionar con normalidad a pesar de los esfuerzos que se intentan realizar para neutralizarlos. Dado que suelen perdurar terminan afectando el trabajo, la rutina diaria y las relaciones familiares o sociales.

 Lo padece mucha gente -tanto hombres como mujeres- y se estima que involucra al 2% de la población mundial, en una suerte de epidemia oculta por parte de quienes lo sufren que suelen,
lamentablemente, tener vergüenza de consultar y de tratarse. La mayoría de las personas tiene la primera manifestación antes de los 18 años pero hasta la primera consulta suelen pasar entre 7 y 10 años, lo cual es mucho tiempo perdido. En los temas de salud, el tiempo es oro. Además, como los pensamientos o ideas intrusivas suelen dar miedo, se les otorga erróneamente demasiada importancia y por eso de manera progresiva incrementan su poder a la vez que se intenta ocultarlos o vencerlos por cuenta propia.


Estos pensamientos intrusivos pueden abarcar cualquier tipo de argumento aunque suelen predominar, por su frecuencia, los siguientes: *ideas o imágenes contrarias a sus principios morales o religiosos,* miedo al contagio de una enfermedad,* temor a lastimar o lastimarse,* búsqueda constante de orden y de prolijidad,* ideas sexuales que se viven como anormales o perversas,* dudas constantes e indisolubles,*necesidad de controlar todo,* permanecer en un estado de alerta continúo sin relajarse.

Pensar implica un diálogo interno y silencioso que una persona tiene consigo misma, en donde no hay testigos. Los pensamientos suelen afirmar cosas que sirven para incluir o rechazar hechos, situaciones o decisiones. Los pensamientos se suelen llamar positivos (si hacen sentir bien), negativos (si hacen sentir mal), lógicos (si encajan con la realidad) o ilógicos o irracionales (si se alejan de ella). Por supuesto, los que más perturban son los negativos e ilógicos.

Sobre las posibles causas de este trastorno existen dos enfoques que se complementan sin oponerse. Por un lado, se apunta a experiencias o fijaciones en la infancia debido a posibles factores subjetivos. Por otro, últimamente se apunta a factores desencadenantes cerebrales o inmunológicos.

Los avances en las imágenes y en la bioquímica cerebral permitieron ubicar dos zonas cerebrales que se hallan muy activas cuando se presentan estos pensamientos. En especial, dos: la corteza prefrontal y los ganglios basales (formado por diversas estructuras ubicadas en la profundidad del cerebro). Cuando ambas funcionan de más suele coincidir con la presencia de pensamientos y actos que se repiten sin que se puedan detener sin tratamiento.

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