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02/03/2014
Acciones de la cafeína
 
 
La cafeína es la droga de mayor consumo en el mundo. Fue aislada del café en 1819 pero luego se la encontró en el té, el cacao, en los frutos de más de 60 plantas y, en la actualidad, se consume además en diferentes bebidas cola, en suplementos energéticos y en combinación con diversos analgésicos.

 Se absorbe fácilmente por vía oral, atraviesa la placenta y aparece en la leche materna durante la lactancia. Llega al cerebro en poco tiempo, sus primeros efectos se evidencian 10 minutos después de la ingesta y pueden durar hasta 6 horas.


Para entender como actúa la cafeína es necesario saber que el cerebro produce una sustancia llamada adenosina que tiene acciones inhibitorias sobre la actividad de las neuronas: es un sedante natural que cuando alcanza cierto nivel genera sueño o ganas de descansar.


La principal acción de la cafeína es ocupar los lugares donde actúa la adenosina -ya que estructuralmente es muy parecida a ella- y bloquear su acción sedante. Al impedirlo elimina del cerebro la señal de cansancio, lo “despierta” y lo hace funcionar a mayor velocidad. El bloqueo de la adenosina, a su vez, induce un efecto cascada en que otros estimulantes naturales del cerebro (como la dopamina y el glutamato) actúen de manera más libre e incrementen más aun el estado de alerta.


En general, existe consenso que la cafeína consumida en cantidades moderadas tiene beneficios sobre la salud. En dosis mayores puede producir adicción aunque no se la considera como una droga adictiva por ser socialmente aceptada y estar integrada en las costumbres y rutinas cotidianas.


Se recomienda no consumir más de 300 mg por día de cafeína, el equivalente a dos o tres tazas de café. Pero las mujeres embarazadas y las personas que regularmente sufren de ansiedad, insomnio, hipertensión, trastornos cardíacos, gástricos o urinarios no conviene que ingieran más de 200 mg diarios. Por encima de los 400 mg la ingesta se considera elevada y puede producir efectos tóxicos o nocivos en el organismo, tales como producir taquicardia, desencadenar crisis de ansiedad o ataques de pánico, aumentar el colesterol LDL o “malo”, incrementar el riesgo coronario y generar insomnio. Las madres que amamantan deben tomarla con moderación porque los bebés no pueden metabolizar y eliminar la cafeína como los adultos, provocandoles inquietud, llanto fácil e irritabilidad.


En la actualidad, existen algunas evidencias de que el consumo moderado de cafeín reduce el deterioro cognitivo producido por el estrés o la edad y podría ser de utilidad en enfermedades degenerativas, como la enfermedad de Alzhéimer. El estudio epidemiológico Caide así lo confirma y afirma que “también podría aplicarse a los que sufren enfermedad de Párkinson”. Incluso puede resultar beneficiosa en pacientes con diabetes tipo 2.
Recientemente, en EEUU y Francia se ha comenzado a comercializar -como suplemento dietético- cafeína en polvo para ser ingerida por vía oral, en envases con 100 miligramos cada uno, el equivalente a una taza de café.

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