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16/02/2014
PREVENCIÓN DEL ALZHEIMER
 
 
La Alzheimer's Foundation of America, de EEUU, señala “4 pilares” útiles para la prevención de esta enfermedad. En primer lugar, la dieta y el suplemento con vitaminas y otros elementos. Es necesario recortar de la ingesta de las grasas trans y las grasas saturadas, especialmente las de productos de origen animal como son las carnes rojas. Una dieta “ideal” es la que tendría un 20% grasas "buenas" (aceite de oliva, aceite de semilla de lino, palta, etc.); un 40% de proteínas (pescados de mar, pechuga de pollo, pavo, soja) y un 40% de carbohidratos complejos (verduras frescas de colores intensos y oscuros, legumbres, frutas naturales, avena, salvado, arroz integral, cebada). Con esto se reducen los radicales libres y aumentan los antioxidantes. La vitamina C, la E, el ácido fólico, la fosfatidilserina y el Omega-3 y 6 son algunos suplementos convenientes.

 El segundo pilar es disminuir los niveles de estrés. Las últimas investigaciones confirman que a mayor grado de estrés mayor riesgo de padecer problemas de memoria y de Alzheimer. El peor estrés es el prolongado, ya que aumenta el cortisol, hormona que daña el centro de la memoria. Las técnicas de meditación, de respiración profunda, de visualización, los masajes y el yoga pueden disminuir sus niveles en forma significativa.

El tercer pilar se centra en el ejercicio físico y cerebral. La actividad física constante puede reducir hasta un 50% el riesgo de Alzheimer. Cualquier ejercicio gratificante (sea caminar a paso rápido, correr, bailar, nadar, practicar un deporte, andar en bicicleta) es útil y se debe realizar unos 30 minutos diarios. Respecto al ejercicio cerebral, se ha comprobado que leer, escribir, jugar a juegos de mesa y hacer crucigramas puede reducir mucho las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La clave está en que la actividad sea un poco compleja o difícil y no ser rutinaria y fácil e involucrar la atención y la concentración. Las técnicas de rehabilitación de la memoria por especialistas, resulta de efectivas, especialmente en los estadios tempranos de la enfermedad.

El cuarto pilar involucra a los medicamentos y las hormonas, como parte de un tratamiento integral en la prevención y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. La medicación disponible en la actualidad tiene distintos mecanismos de acción y pueden mejorar los síntomas en algunos pacientes, pero con menor efecto sobre su progresión. Esto se podrá lograr cuando se obtengan medicamentos que impidan la formación o ayuden a la eliminación de la proteína beta-amiloide. Por ahora, están en fase de investigación, al igual que la vacuna preventiva.

También existe un cierto grado de beneficios en la terapia de reemplazo hormonal. Pero los niveles hormonales se deben medir en la sangre y solo si están disminuidos puede tener sentido su reemplazo. Si por el contario, no son bajos, no tiene ningún beneficio elevarlos más allá de lo normal. Incluso, en casos en que se indicara utilizarlas, nunca se debe pretender alcanzar los niveles que tienen las personas jóvenes.

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