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02/02/2014
NEGAR LA REALIDAD
 
 
La naturaleza es sabia y dispuso que existan diversos recursos para proteger a las personas de todo aquello que resulte peligroso o insostenible. Aceptar la realidad indefectiblemente implica un importante trabajo mental. S. Freud explicó que en todos nosotros existen mecanismos de defensas psicológicos inconscientes como técnicas para minimizar los efectos de aquellos hechos que son dolorosos y conflictivos y que pueden producir ansiedad, depresión o lastimar la autoestima.

 A uno de ellos lo llamó negación, que permite -de manera parcial o total- actuar como que si algo no sucediera y proceder como si no pasara nada. Significa bloquear las señales peligrosas para que no la registre la consciencia, parecido a “ojos que no ven corazón que no siente”. Esos peligros pueden provenir del mundo exterior, de los instintos o de los reglamentos morales que nos guían. Es un mecanismo frecuente y muchas veces resulta una excusa perfecta para no tomar decisiones y que refleja la sensación de incapacidad para realizar los cambios necesarios.

Algunos ejemplos cotidianos: la esposa que no ve la infidelidad del esposo, el esposo que no registra que su matrimonio no funciona, el novio que no acepta que su relación de pareja terminó, aquel que no le alcanza el dinero y sigue gastándolo en compras superfluas, el hijo que consume drogas y no se lo reconoce, aquel que lo están por echar del trabajo y no se da cuenta, alguien que está enfermo y no le da importancia a las medidas para cuidarse, etc. No se sale ileso por negar la realidad ya que casi siempre agrava el problema negado y se pierde la posibilidad de elaborar conductas que permitan encontrar las estrategias adecuadas para afrontar la cuestión de manera efectiva.

De alguna forma se encara la vida buscando un alivio emocional transitorio de aquella situación que es amenazante. Implica que el individuo por un lado se siente vulnerable y, por otro, que tiene una falta de esperanza para aceptar o cambiar la situación que lo aflige.
P. Watzlawick, quien fue un reconocido especialista en terapias familiares, decía sobre la negación: " Un modo de abordar erróneamente un problema reside en comportarse como si tal problema no existiera, es decir aplicar como solución la negación del problema. De ello se derivan dos consecuencias: a) el reconocimiento del problema es considerado como manifestación de miedo o peligro y b) el problema que exige cambio se complica crecientemente por los problemas creados por el erróneo modo de abordarlo".

La percepción de la realidad es, entonces, el gran enemigo de la negación. Y viceversa. Una negación mayúscula es la que ocurre en individuos muy obesos, adictos al alcohol o drogas y en personas con serios trastornos mentales. Una menor, es a la recurren los neuróticos como excusa para no asumir una responsabilidad. La mayoría de las personas normales recurren a ella en el corto plazo para amortiguar un impacto emocional y poder enfrentarlo. Cuando la negación es continua y prolongada impide reaccionar y termina perjudicando a quien que la realiza.

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