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22/12/2013
LOS REMEDIOS SON SENSIBLES AL SEXO
 
 
Aunque los seres humanos somos todos iguales, los organismos de hombres y mujeres son muy diferentes. Entre esas diferencias se considera últimamente que los medicamentos no tienen efectos iguales en ambos sexos. En toda terapia farmacológica existe un grado de variabilidad que depende del metabolismo -conjunto de procesos físicos y químicos de las células del organismo- el cual difiere según el género.

 Entre las diferencias sobre el efecto de los medicamentos se pueden mencionar: 1) las mujeres tienen el metabolismo más lento y la principal causa se relacionaría con su estado hormonal; 2) también tienen un tiempo más lento de vaciado gástrico junto a una mayor velocidad del tránsito intestinal. La consecuencia es que en ellas tiende a aumentar la concentración de los medicamentos en la sangre por lo cual suelen necesitar dosis menores que los hombres; 3) el peso corporal es menor en la mujer aunque tiene mayor proporción de grasa corporal (25% en las mujeres y 16% en los hombres), menor masa muscular y sus riñones filtran de manera más lenta los medicamentos que en los hombres, todos factores que influyen en los efectos de los medicamentos, tanto sea en sus efectos terapéuticos como en los adversos; 4) otra diferencia es que la mujer tiene un mayor volumen respiratorio por minuto que el hombre, lo que puede modificar la disponibilidad de los medicamentos que se inhalan; 5) en el cerebro femenino existen una mayor cantidad de receptores para la dopamina, una de las razones por la cual las pacientes que padecen de esquizofrenia requieren dosis menores de antipsicóticos que en los hombres, además de responder con mayor rapidez. Además, las mujeres tienen un mayor flujo de sangre cerebral que los hombres, sobre todo entre los 20 y los 40 años; 6) los niveles en la sangre de algunos psicofármacos pueden fluctuar según el momento del ciclo menstrual. La función llamada oxidativa -que realiza el hígado con los medicamentos para metabolizarlos- tiene su acción máxima a partir de la mitad del ciclo menstrual y esto produce que los fármacos desaparezcan más rápido durante esta fase. Por eso, la desintegración de los antidepresivos disminuye después de la menstruación y tiene su mayor nivel durante la fase previa al sangrado menstrual. En otras palabras, los niveles operativos de los antidepresivos pueden aumentar en la primera parte del ciclo menstrual y disminuir en la última parte. En tal situación pueden perder su eficacia e inducir recaídas depresivas en los días previos a la menstruación; 7) los anticonceptivos, por su lado, reducen la actividad de las sustancias hepáticas responsables de digerir los fármacos lo cual puede provocar que aumenten los niveles en la sangre de algunos psicofármacos, con mayor intolerancia a los mismos.

En resumen, y aunque las investigaciones sobre las diferencias respecto a los fármacos en función del sexo no están del todo definidas, la mayoría de los resultados apuntan a determinar que las mujeres suelen tener mayores niveles de los mismos en la sangre que los hombres.

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