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10/11/2013
EL SOL MEJORA EL ESTADO DE ÁNIMO
 
 
En una época, las actividades humanas se desarrollaban durante las horas que en que se disponía de la luz solar. En 1879, T. Edison popularizó la lámpara incandescente eléctrica y generó que el funcionamiento diario de las personas se realizara bajo la iluminación artificial. Desde entonces, es común levantarse tempano, permanecer la mayor parte del día trabajando en ambientes internos y retornar al hogar al fin del día. En consecuencia, en las ciudades las personas reciben poca luz solar a diferencia de quienes trabajan en el campo o al aire libre.

 El lux es la unidad de medida del Sistema Internacional de Unidades para la Iluminación y el ser humano necesita una “dosis” de luz de 800 a 1000 lux para que su organismo inhiba durante el día la producción de melatonina (la hormona del sueño) e incremente la de dopamina y serotonina (los neuroquímicos cerebrales de la actividad, el placer y el buen estado de ánimo). Su carencia causa somnolencia matinal e insomnio de noche. En un ambiente con iluminación artificial lo habitual es que se disponga entre 100 a 500 lux, a diferencia de los 10 mil lux de un día nublado o de los 150 mil lux de un mediodía soleado del verano. Precisamente, se atribuye a la escasa luz solar de los países nórdicos las mayores tasas mundiales de alcoholismo, depresión y de suicidios que presentan.
Tanta es la importancia de la luz solar que J. Ott, un pionero en la investigación sobre los efectos de la luz solar afirmó hace años que:

“Por fin hemos descubierto que la luz solar es un producto alimenticio como la comida y que la luz inadecuada puede hacernos enfermar igual que una mala alimentación. Por el contario, una iluminación adecuada puede mantener sana nuestra salud”. En realidad, J. Ott era un fotógrafo que se dedicaba a filmar las plantas en su proceso de crecimiento y sufría dolores de cadera por una artritis que padecía. Un día, de manera accidental, rompió sus anteojos de sol que usaba en su trabajo al aire libre. Al pasar algunas semanas sin reponerlos descubrió que sus dolores habían desaparecido. Acostumbrado a observar, entendió que sus lentes oscuras eliminaban la luz ultravioleta y que sus ojos, en consecuencia, no la registraban.

Con el tiempo se confirmó que la luz solar es biodinámica al afectar las hormonas y a todos los sistemas biológicos. La falta de exposición a la luz solar puede ocasionar diversos trastornos: depresión, insomnio, cambios de humor, falta de concentración, marcada tendencia a comer dulces, cansancio prolongado, dolores de cabeza, ansiedad, mareos, desinterés, disminución del deseo sexual, restricción de las actividades sociales, entre otros.

La mayor consecuencia la padecen aquellas personas con tendencia a tener bajones anímicos durante el invierno y otoño y que se sienten mejor en la primavera y verano. La luminoterapia como tratamiento es la exposición ante una lámpara de espectro total para estimular los neurotransmisores cerebrales, el sistema endocrino y el sistema inmunitario y lograr que funcionen con pleno rendimiento.

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