Articulos
22/09/2013
El amor no es ciego
 
 
Una frase muy popular afirma que “el amor es ciego” al describir la tendencia de investir con una serie de condiciones y cualidades especiales inexistentes a la persona sobre quien se deposita el amor. En otras palabras, no se la “ve” como es sino como uno querría que fuese y esperando que actúe y responda en consecuencia.

 Sin embargo, el tiempo inexorablemente termina mostrando las características

reales que el otro tiene con la inevitable desilusión pero la con gran utilidad de

apreciar la esencia de sus particularidades.

La elección de una pareja es el intento de buscar y satisfacer impulsos,

necesidades y deseos íntimos, con muy diversos factores que influyen a la hora

de decidir. Para el diccionario de la RAE el amor es “un sentimiento intenso del ser

humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro

y unión con otro ser”. Para los investigadores del cerebro (menos románticos) es

algo más concreto: “una adicción química entre dos personas”.

Investigaciones de S. Ortigue, de la Universidad de Syracuse, en Nueva York,

revela que en el enamoramiento se conjuga una sensación de euforia similar a

la producida por el consumo de cocaína junto a una especie de bloqueo de las

áreas intelectuales del cerebro. En el trabajo, publicado en el Journal of Sexual

Medicine, la autora revela que se activan de manera conjunta 12 áreas del cerebro

que liberan sustancias químicas euforizantes como son la dopamina, la oxitocina,

la vasopresina o la adrenalina. En paralelo a esta estimulación se “desactiva”

la zona del cerebro encargada del juicio lógico y de la evaluación crítica de las

personas.

Pero, en realidad, se debe diferenciar el enamoramiento del amor, ya son etapas

vivenciales diferentes.

En el enamoramiento suele predominar la idealización que atribuye cualidades

exageradamente positivas al otro e impide apreciar o valorar de manera adecuada

los rasgos personales que posee. Todo resulta fabuloso y si algo no lo fuera se

presupone que se podrá modificar por la fuerza del amor. Idealizar también implica

el funcionamiento de otro mecanismo psicológico inconsciente, la negación, que

induce no reconocer factores obvios de la realidad, como si no existieran.

En el enamoramiento no se razona ya que es el inconsciente el que elije la pareja,

hecho que lleva a los psicólogos a afirmar que existe una suerte de autoengaño

o de mini locura por los atributos –inexistentes o exagerados- con que se dota

al otro. Quien no puede está solo o quien se desvaloriza corre mayor riesgo de

caer en situaciones de rápido enamoramiento sin evaluar si la persona que lo

deslumbra es la adecuada o funciona solo para suplir situaciones de vacío interior.

La conclusión es, entonces, que lo ciego suele ser el enamoramiento mientras

que el amor maduro es el que se construye y se recrea día a día, tolerando los

inconvenientes y las contradicciones en la pareja pero con una sólida adhesión

recíproca para no lastimar ni herir o agredir a la otra persona, dentro de un marco

de responsabilidad, respeto y reconocimiento mutuo.

Notas Relacionadas con Articulos