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28/07/2013
CANSANCIO MATINAL
 
 
El cansancio es la respuesta normal que se siente después de ejecutar trabajos físicos, intelectuales o emocionales durante un lapso prolongado. Y más aun en nuestra sociedad actual, en la que el esfuerzo resulta imprescindible para mantener lo propio, obligando con frecuencia a realizar excesos inevitables. El cansancio normal y transitorio resulta la evidencia del esfuerzo realizado -sea físico o mental- y suele desaparecer con un descanso apropiado. Lo normal es que después de horas de un apropiado sueño nocturno, toda persona pueda comenzar el nuevo día con un adecuado nivel de energía para encarar sus actividades habituales.

 Sin embargo y según diversas investigaciones, una de cada cinco personas siente un cansancio anormal al levantarse por las mañana, que compromete su capacidad laboral, social y familiar. Ir a trabajar, hacer la comida o incluso salir a pasear se convierte en una enorme dificultad.


El individuo se levanta como si no hubiese dormido. En realidad, el sueño no resulta reparador porque se desarticulan las fases normales del mismo y la sensación matinal es que no se dispone de suficiente “motor” para enfrentar las actividades del día, las que se sienten como una empinada cuesta arriba que se debe recorrer. A veces se acompaña de desgano, cierto grado de falta de ánimo, imposibilidad de disfrutar de las cosas y aburrimiento.


El cansancio matinal prolongado no es una enfermedad en sí mismo, sino la señal de que algo no funciona bien en el organismo y que no se produce la recuperación adecuada para disponer de la energía necesaria. Es una vivencia exclusivamente subjetiva que, como una suerte de barrera, impide hacer las cosas habituales que antes se realizaban con normalidad. “Estoy filtrado”, “estoy muerto”, “no doy más”, “no puedo más”, “no sé como llego a terminar el día”, son expresiones habituales de quienes lo padecen.


No solo genera malestar interior y la consecuente inestabilidad emocional sino, además, con frecuencia obliga a tener que enfrentar la incomprensión e intolerancia de quienes lo circundan.


El cansancio prolongado suele acompañarse de alteraciones en el ciclo vigilia-sueño: en el día hay somnolencia y en la noche insomnio. Suelen existir otros síntomas asociados tales como malestares gastrointestinales, dolores, olvidos, escaso deseo sexual, irritabilidad, nerviosismo, mal humor, escalofríos, sudores nocturnos, sequedad de ojos y cambios de peso aunque no se haya hecho cambios en la dieta.


Nuestro sistema nervioso está organizado para lograr la integración de diversas funciones para una satisfactoria adaptación a los desafíos ambientales. En este marco, el cansancio prolongado es una situación de desequilibrio entre los factores biológicos, los psicológicos y las demandas externas. Y existen muchas causas posibles para ello: depresión, obesidad, ansiedad, apnea de sueño, hipotiroidismo, consumo de ciertos medicamentos, diabetes, para citar solo algunas. Los estudios de laboratorio permiten detectar sus causas con precisión y poder solucionarlo.

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