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24/02/2013
EL ENOJO
 
 
El enojo es una respuesta normal que experimenta todo ser humano ante amenazas, posibles daños o frustraciones. Es una reacción natural y necesaria para la supervivencia. Pero como la temperatura del cuerpo, es una condición necesaria de salud o la señal de una enfermedad subyacente.

 El enojo lleva a la violencia, sea a nivel individual, familiar o social, dañando y desgastando las relaciones personales. Si no se lo controla puede ser destructivo, sin importar si es por motivos justos o injustos. También es peligroso por que conduce a hacer cosas sin pensar, a no medir las consecuencias y a un vale todo con tal de imponerse o estropear al otro.

Las causas más frecuentes que disparan el enojo son:1) ser atacado o lastimado (física o emocionalmente), 2) ser ignorado, rechazado o excluido, 3) ser engañado o acusado injustamente, 4) sentir frustración ante una pérdida o imposibilidad de lograr algo deseado y 5) ser descalificado o denigrado por otro.

El enojo induce ideas de venganza, críticas, ofensas, humillación, fastidio, mal juzgar, odio y rumiar con pensamientos recurrentes y resentidos que dañan a quien está enojado.

Es muy importante resaltar que el enojo cuando no es ocasional sino persistente o constante, es altamente perjudicial para la salud ya que revoluciona a todo el organismo.

Como títulos de una incompleta enumeración vale mencionar: el incremento de la adrenalina (que aumenta la frecuencia cardíaca y eleva la presión arterial), de la testosterona (responsable de mayor impulsividad, enojo, agresividad y conductas violentas), de la vasopresina (disminuye la capacidad de pensar y facilita la descarga conductual), el número de plaquetas (puede facilitar la formación de trombosis o embolias diversas), el nivel de grasas en la sangre (y en especial, del colesterol HDL, el "malo"), las paredes arteriales se contraen y se deteriora su endotelio, mayores contracturas musculares, se altera el sistema inmunológico y aparecen diversos dolores, sobre todo de cabeza y digestivos.

Pero los daños no solo son físicos. También se afectan las relaciones familiares, sociales, sentimentales o laborales por que el enojo persistente genera resentimiento, rencor, pensamientos vengativos o tendencia al aislamiento donde se masculla la bronca en soledad. Una característica de la persona enojada es que en lugar de alejarse de aquello que se lo produce tiende a acercarse a lo que lo irrita con el fin de eliminarlo.

Por lo tanto, el enojo frecuente o persistente lleva a la enfermedad, por lo cual conviene consultar con un profesional. La misma no se debe postergar si: no se logra la propia calma, si el enojo está presente muchas veces durante el día o la mayor parte del tiempo, si el enojo aparece con facilidad y por cualquier cosa ("tener la mecha corta"), existe rápida agresión verbal, se pierden afectos, vínculos personales, trabajo o se usan malos recursos para calmarse, (como comer en exceso, recurrir al alcohol o hacer ejercicio en exceso para descargarse y no por el placer de realizarlo).

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