Articulos
15/05/2011
Rechazo y Dolor
 
 
Los seres humanos somos sociales por nuestra naturaleza psicológica por el sentido de conservación ya que nadie sobrevive si está solo.

Todos necesitamos el reconocimiento social, ya que aumenta nuestra autoestima, estimula a enfrentar nuevos retos y tendemos a ser más amables y más optimistas.
Pero también somos vulnerables a ser o sentirnos rechazados por muy diversas razones (de raza, género, edad, nacionalidad, sexo, religión, condiciones políticas, económicas o sociales). Es frecuente enfrentar situaciones de exclusión por compañeros de estudio, trabajo, hermanos, padres, hijos o ante un planteo de separación de la pareja. En todos estos casos el sentimiento que se experimenta comúnmente es de desvalorización y de un fuerte dolor emocional. Para ciertas personas, ya sean niños o adultos, los efectos serán de mayor envergadura si tienen una baja autoestima, dudan de sus propias capacidades o de su aspecto físico.
Según investigadores de la Universidad de Michigan (EE UU) y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el dolor corporal por cualquier causa y los sentimientos ocasionados por el rechazo social o de un ser querido “duelen” de la misma manera, En realidad, confirman los dichos de la sabiduría popular: en todas las culturas se usan palabras semejantes -“dolorido”, “herido”, “lastimado”- tanto para describir las consecuencias de cualquier hecho que produzca un dolor físico como cuando uno se siente rechazo por alguien emocionalmente significativo. Es decir, el rechazo emocional duele y mucho.
Esta investigación demostró que en ambas situaciones -dolor físico y rechazo personal- se activan las mismas regiones del cerebro, por lo que se afirma que “encontramos que los fuertes sentimientos de rechazo social activaban las regiones del cerebro que están involucradas en la sensación del dolor físico”. Hacen referencia a dos regiones cerebrales llamadas corteza somatosensorial secundaria e ínsula dorsal posterior, las cuales están relacionadas con emociones básicas como el odio, el miedo, la felicidad y la tristeza
En otras palabras, aunque el dolor físico y el emocional sean hechos diferentes en sí mismos, el daño que siente una persona es similar, demostrando así que el cuerpo y la mente están conectados como una unidad indivisible.
Cuando una persona ha sido rechazada (ya sea por familiares, amigos, pareja, trabajo, etc.) los análisis de sangre demuestran que esta situación aumenta la reacción inflamatoria de su organismo. Y si este proceso inflamatorio se prolonga en el tiempo puede desencadenar diversas enfermedades como artritis, trastornos cardiovasculares, depresión, cansancio crónico, hipotiroidismo, dolores de cabeza, entre muchas otras posibles. Como explicación se postula que el sistema inmunológico, ante cualquier agresión, produce citoquinas como reacción de defensa para reducir los efectos de los agentes patógenos. Y dado que toda situación de rechazo personal el organismo lo vive como una agresión, este mecanismo se activa de igual manera que cuando se prepara defenderse de una eventual agresión física que pueda ocasionar un daño.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 15-5-11.
 

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