Articulos
05/06/2011
Los Tranquilizantes y Sus Riesgos.
 
 
Todos, en algún momento de nuestra vida, podemos padecer angustia, ansiedad, estrés o nerviosismo que se traducirá en insomnio, malhumor, trastornos digestivos, irritabilidad, tensión muscular, dolores de cabeza, miedos, depre, cansancio, falta de memoria o de concentración. La angustia o la ansiedad, además del sufrimiento que ocasionan, disminuyen nuestro rendimiento y la capacidad de funcionar y/o relacionarnos a nivel social, familiar o laboral.


Alrededor de 1960 se descubrieron un grupo de fármacos que se llamaron, por su estructura química, benzodiacepinas, los cuales resultaron muy eficaces para reducir las manifestaciones mencionadas, con la particularidad de no producir sueño durante el día si se utilizaban de manera adecuada. Una de sus principales características es que, según las dosis, también permiten tratar otros trastornos (trastornos psicosomáticos diversos, espasmos musculares, ciertas formas de epilepsia, etc.). A mayor dosis, son útiles como hipnóticos o en anestesiología, para intervenciones de corta duración como, por ejemplo, para realizar una colonoscopía. Las benzodiacepinas son fármacos muy eficaces y muy seguros, aunque su administración no está exenta de riesgos.
El gran problema surge con estos fármacos cuando el individuo al sentirse mejor bajo sus efectos, prolonga el tratamiento más allá de lo indicado por el médico o, incluso, lo ingieren según sus propios criterios personales.
Una vez controlados los síntomas, nunca se deben suspender bruscamente porque puede ocasionar un “efecto rebote de la ansiedad”, debido a la readaptación que debe hacer el cerebro ante la falta sorpresiva del fármaco. La mayoría de las personas, al sentirse peor vuelven entonces a tomar el medicamento porque creen, erróneamente, que han vuelto a recaer.
Quien toma benzodiacepinas (o ansiolíticos o tranquilizantes, todos términos sinónimos) es probable haya sufrido un problema laboral, una separación, un ataque de pánico, la pérdida de un ser querido o cualquier otro hecho que haya alterado su sistema GABA. ¿Y qué es el GABA? Una sustancia química que fabrica nuestro cerebro y que es la principal sustancia que nos tranquiliza. Toda situación de estrés, consume altas cantidades de este neurotransmisor y deja al cerebro es una especie de “quiebra” funcional. Las benzodiacepinas imitan la acción del GABA por lo cual el cerebro responde como si se tratara del auténtico.
Aunque son drogas nobles, muy útiles y con pocos efectos secundarios es importante tener presente que existen otras alternativas para poder prescindir de ellas en algún momento. Entre ellas, la más importante, es encarar una psicoterapia, aunque muchas personas prefieren tomar un medicamento antes que consultar con un psicoanalista o un psicólogo. Otra, realizar actividades físicas (ejercicios de relajación, respiración, deportes, yoga o paseos al aire libre) que, al aumentar la liberación de endorfinas, tranquilizan y brindan bienestar. ¿Cuál es el riesgo del consumo prolongado de tranquilizantes? La adicción, que comienza cuando el paciente las ingiere por su cuenta, de manera inevitable, sin poder abandonarlas y a pesar de no ser una indicación médica.
………………………………….
E. Norberto Abdala, para VIVA del 5 de junio de 2011.

 

.

 


 

Notas Relacionadas con Articulos