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01/07/2012
Los Esfuerzos Laborales de La Mujer.
 
 
Aunque el trabajo es salud, en exceso es perjudicial. Este es un serio problema para muchas mujeres que deben realizar al mismo tiempo un intenso esfuerzo para atender a su familia y además sostener un trabajo fuera del ámbito hogareño. Este empuje puede condicionar enfermedades.


Por un lado, se ha comprobado que las mujeres que solo se dedican a las tareas hogareñas tienden a deprimirse más por realizar un trabajo sacrificado y, para muchas, muy poco gratificante. Y que, con frecuencia, tampoco se valora por los miembros de la familia. Quizás sea la razón por la cual cuando la mujer logra tener un trabajo fuera de su casa tiende a estar de mejor ánimo que si dedica solo a ser ama de casa.
Sin embargo, también se constató que son cada vez las mujeres que padecen diversos trastornos de estrés, ansiedad, pánico o depresión, coincidiendo con su incorporación al mercado laboral. Las estadísticas a nivel mundial muestran, en ese sentido, una clara concordancia entre las altas tasas de cuadros depresivos y ansiosos cuando la mujer debe conjugar el esfuerzo de atender su casa, dar de mamar, criar a niños pequeños y, al mismo tiempo, cumplir con sus obligaciones laborales. Estas responsabilidades no son gratuitas para la salud, lo cual se ha hecho más evidente en estas dos últimas décadas, coincidiendo con la crisis económica global que azota al mundo.
Algunas mujeres salen a trabajar como una necesidad para su crecimiento personal y muchas otras para poder subsistir (si están solas) o complementar magros ingresos familiares.
¿Qué es más saludable entonces para la mujer: dedicarse solo a la casa o además tener que trabajar fuera de ella? ¿No es contradictorio que ambas situaciones sean perjudiciales? No, si se considera la actitud que tome la mujer. Si ella se exige ser una perfecta madre, esposa y trabajadora, el nivel de sobrecarga condenará a que su organismo que le pase la factura por los excesivos esfuerzos que realiza. Es bueno no perder de vista que en la vida nada es gratuito.
También señalar que, en general, la mayoría de los lugares de trabajo (salvo escasas y honrosas excepciones) están organizados y diseñados para trabajadores que no tienen responsabilidades en el cuidado de sus hijos.
El trabajo y la familia son ámbitos interdependientes que implican una relación compleja, la cual podrá ser positiva (si se logra un balance satisfactorio entre ellos) o negativa (cuando la participación en uno de esos ámbitos obstaculiza al otro, genera malestar o un desgaste psicofísico importante).
Conciliar la actividad laboral con la familiar y la materna obliga a grandes esfuerzos pero también a reconocer que para poder compatibilizarlas, se deben hacer algunas concesiones y renuncias al perfeccionismo.
Caso contrario, los desvelos de la mujer para cumplir con todas las obligaciones se asociará con alta incidencia de diversos trastornos (depresión, hipertensión, infertilidad, sobrepeso, ansiedad, dolores, insatisfacción sexual, abuso de alcohol, cigarrillos o dulces, conflictos de pareja, entre otros posibles).
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 1/7/12


 

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