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12/12/2010
Herencia y Locura
 
 
La genética es la ciencia que estudia los fenómenos de la herencia y desde que el monje austriaco J. G. Mendel (1822-1884) con sus plantas presentó sus primeras conclusiones hasta la descripción del genoma humano (en 2003) el tema sufrió una gran evolución y una mayor complejidad.


La neurociencia cognitiva postula que la mente es el producto del funcionamiento cerebral y que su desarrollo depende no sólo de factores ambientales sino también de la programación que está contenida en la composición genética de cada individuo. Los genes regulan, entre otras cosas, el desarrollo de las neuronas y de cada uno de sus componentes.
En la actualidad, las investigaciones intentan precisar no solo la manera en que influyen los genes en el desarrollo del ser humano y sus conductas, sino también, a la inversa, como el medio ambiente puede comprometer la expresión y la manifestación de los genes. Fue esta una de las razones por lo que Eric Kandel recibió el premio Nobel en el año 2000.
Si solo los genes fueran los responsables de determinar los aspectos del funcionamiento cerebral normal, como consecuencia lógica, el funcionamiento anormal también debería ser producto de la expresión de determinados genes. Esto es válido para ciertas enfermedades (como el síndrome de Down) pero el problema se hace mucho más complejo ante el descubrimiento que en la mayoría de enfermedades, incluidas las mentales, participan múltiples tipos de genes. Por eso se llaman enfermedades multigénicas, ya que deben coincidir un variado número de genes diferentes para que se dispare una enfermedad.
En la actualidad, se conocen decenas de genes que influyen en la aparición de la esquizofrenia pero cada uno de estos genes no es lo suficientemente importante para causar por sí mismo la enfermedad: sólo si se suman a otros y a determinadas condiciones ambientales, puede condicionar la aparición del trastorno. Las nuevas informaciones disponibles abren nuevos ámbitos de conocimiento entre algunos genes que se activan y otros que apagan, de acuerdo a los estímulos ambientales, determinando así su grado de acción. Por lo tanto, cuando se hace referencia a lo genético, lo que se puede heredar es una predisposición o vulnerabilidad, no la enfermedad.
Entonces: ¿qué hace que un ser humano sea lo que es? En parte, su herencia genética, y por otra y en gran medida, sus vínculos interpersonales, el medio ambiente y la cultura que lo moldea.
Por ahora, no resulta posible predecir la predisposición de un individuo a sufrir una enfermedad mental, pero los adelantos en los conocimientos del genoma humano permiten avizorar que en un futuro quizás no demasiado lejano, un individuo pueda conocer su composición genética y cambiar su estilo de vida para prevenir aquellas enfermedades a las que está genéticamente predispuesto.
Por cierto, para muchas personas resulta inadmisible pensar que su forma de ser, sus capacidades y su libre albedrío puedan estar determinados únicamente por la genética. La libertad, entendida como la posibilidad de decidir qué hacer, desaparecería si resultara que las características o las decisiones humanas están controladas sólo por la naturaleza biológica.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 12-12-10.

 

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