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08/05/2011
Hambre y Violencia
 
 
Vivimos en un mundo violento. Y una de las razones que destruye más vidas humanas, es la violencia fruto de la economía. Según la FAO, cada año en el mundo mueren 15 millones de personas por hambre (1.250.000 por mes). Las estadísticas demuestran que cuando el precio de los granos sube un 30%, la gente sale furiosa a la calle por el hambre que padecen ellos y sus hijos.


En el último semestre de 2010 los alimentos, a nivel mundial, aumentaron un 32%. Si se tiene en cuenta que por lo menos hay 80 países pobres que no producen lo suficiente para alimentar en forma adecuada a su población, se entiende lo que pasa en el norte de África, en Medio Oriente o con los pobres de nuestro país.
¿Y que dice la Medicina? Investigadores de la Universidad de Cambridge han demostrado -de manera categórica- la relación entre las actitudes violentas y la falta de alimentos. Para ello, hicieron un experimento sencillo pero efectivo: juntaron personas voluntarias sanas y las sometieron a una dieta pobre en nutrientes. Descubrieron así que los participantes, en pocos días, desarrollaban conductas atípicas, impulsivas y agresivas, las cuales desaparecían al readministrarles una dieta completa.
Los resultados de la investigación demostraron que la impulsividad y la violencia aparecen cuando por una deficiente alimentación, disminuyen los niveles de serotonina del cerebro. La materia prima necesaria para que el cuerpo genere esta sustancia, es un aminoácido que se llama triptofano y que se denomina esencial porque sólo se puede obtener con una dieta adecuada.
La científica M. Crocket señaló, en un comunicado de la Universidad de Cambridge, que “estos resultados sugieren que la serotonina juega un papel fundamental en la toma de decisiones en entornos sociales, normalmente manteniendo las respuestas sociales impulsivas bajo control. Los cambios en la dieta y el estrés pueden ocasionar que los niveles de serotonina disminuyan, por lo que resulta importante comprender cómo estos cambios pueden afectar a las decisiones cotidianas”.
La impulsividad es la predisposición a reaccionar rápidamente, de manera no planificada, ante estímulos externos o internos, sin medir las consecuencias negativas de estas reacciones respecto a sí mismo u otros individuos.
Alimentos ricos en triptófano son, entre otros, el pollo o el chocolate, aunque los niveles de serotonina también dependen de los niveles de azúcar en la sangre. Este es una de las razones que explican porque cuando una persona está triste, deprimida, nerviosa o con bronca necesita consumir (especialmente a la noche) dulces o hidratos de carbono, ya que así lograr elevar la serotonina en el cerebro y tranquilizarse (por un rato). Y porqué, cuando se hace una dieta muy exagerada e inadecuada en nutrientes, una persona altera su equilibrio emocional. En conclusión: bajos niveles de serotonina equivale a alta impulsividad y agresividad.
Aunque esto también ocurre por otros motivos y a cualquier edad y sexo -sean niños, adolescentes o adultos- los jóvenes son más susceptibles ya que se encuentran en una etapa del desarrollo psicológico y cerebral en plena evolución, sin que hayan llegado todavía completarlo. ……………………………………..
E. Norberto Abdala, para VIVA del 8-5-11.

 

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