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10/06/2012
Falta de Motivación
 
 
La palabra motivación proviene del latín motivus (movimiento) e implica el origen de toda acción. Es un estado interno de necesidad, deseo o emoción que induce a una persona a generar el impulso necesario para poder satisfacerlos. Así, la motivación activa, dirige y mantiene la conducta para alcanzar un fin.

El ser humano dispone de dos fuentes posibles de motivación: 1) la que surge de su interior, para concretar metas, deseos o esperanzas y 2) la que proviene del exterior, del medio ambiente, fruto de posibles premios que da el entorno (reconocimiento, dinero, fama, etc.). Para muchos la motivación externa es la más común e, incluso, puede ser considerada como la única válida. Pero aunque la motivación externa sea importante, la interna es la determinante. En otras palabras, en el primer enfoque la motivación parte de la persona (sea de su psiquismo o de su organismo) mientras que en el segundo punto de vista la motivación proviene del exterior y actúa estimulando al sujeto.
Para el psicoanálisis, es el inconsciente (que abarca instintos e impulsos) el que motiva al hombre para atender sus necesidades y deseos básicos, además de proveer la energía psíquica para todo su funcionamiento psicológico. Ahí residiría la fuente de la motivación humana.
Para la neurobiología la motivación es fruto de acontecimientos que ocurren en regiones específicas del cerebro. Existen circuitos neuronales que concurren para la ejecución de actos guiados por el deseo, formando lo que P. Kalivas denominó el "circuito neuronal de motivación". Comprende, esquemáticamente, la activación de una zona llamada Área Tegmental Ventral y de una sustancia química, la dopamina.
Aunque todos podemos en algún momento estar desmotivados, se transforma en algo perjudicial y nocivo cuando se convierte en una disposición recurrente o estable, ya que limita la capacidad de establecer vínculos sanos, afecta la productividad, daña la confianza en uno mismo, anula la creatividad e impide asumir riesgos necesarios.
La falta de motivación constante o prolongada es siempre indicadora de alguna anormalidad que la produce.
Con frecuencia, implica la presencia de trastornos emocionales, como se observa en las depresiones, en los estados de ansiedad aguda (pánico) o crónica (fobias) y en trastornos de personalidad (introvertidos, conformistas o tímidos). Muchas veces también resulta consecuencia del consumo de drogas, ya que es frecuente que en los pacientes adictos la motivación está casi exclusivamente centrada en la obtención y consumo de la droga, por estar afectados o dañados los circuitos cerebrales mencionados.
También distintas enfermedades físicas, algunas evidentes y otras ocultas, pueden desmotivar profundamente a una persona. Aunque no resulta posible mencionar a todas, no se puede dejar de mencionar a las alteraciones hormonales, del metabolismo o las de incipiente estirpe neurológica, entre otras. Cualquier enfermedad que frena la actividad, frena la motivación, de ahí que detectar la causa resulta una cuestión fundamental.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 10-6-12
 

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