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11/03/2012
Medio Ambiente y Enfermedades
 
 
H. Laborit (1914-1995) fue un destacado médico, biólogo y etólogo que afirmó: “…por ello, el medio social en el cual nace el niño tiene tanta importancia. Todas las actividades nerviosas que resultarán de las relaciones con su entorno social, poblarán su primitivo cerebro de mamífero convertidos después en procesos inconscientes. Constituirán la base de su comportamiento, de sus juicios de valor como así mismo la trama profunda de su personalidad”.


Se adelantaba así a lo que en la actualidad recibe el nombre de epigenética, que es la relación que existe entre el ambiente en el cual nos desarrollamos y la carga genética que traemos “de fábrica”. En pocas palabras, cómo el medio ambiente y estilo de vida actúa sobre los genes y modifican sus acciones. En consecuencia, hoy se considera que las enfermedades se deben tanto a alteraciones genéticas como epigenéticas, conocimientos que están modificando y produciendo un notable giro en los conceptos que se manejaban acerca de la herencia en diversas patologías.
Así, ya perdió vigencia la creencia que somos la inevitable consecuencia de los genes que nos pasaron nuestros padres, abuelos o bisabuelos. Los factores externos influyen de manera tal sobre los genes que hacen que estos puedan -como interruptores de electricidad- ser “encendidos” o “apagados”-, sea para desencadenar o para frenar el desarrollo de las enfermedades.
Por lo tanto, estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado puede cambiar la vida de cualquier persona ya que el entorno juega un muy importante papel sobre todos los ámbitos de la vida incluyendo, especialmente, también a su ADN.
Enfermedades como la esquizofrenia y el trastorno bipolar son influidas por factores epigenéticos, según indica una investigación reciente realizada en Inglaterra y presentada en la publicación Human Molecular Genetics. Se estudió a un grupo de 22 gemelos, 44 individuos en total (uno de los estudios sobre gemelos amplios realizados hasta la fecha) donde en cada pareja de gemelos se había constatado que uno de ellos padecía esquizofrenia o trastorno bipolar.
Como los gemelos son genéticamente idénticos, si la esquizofrenia o el trastorno bipolar fueran inexorablemente enfermedades genéticas, ambos hermanos deberían padecerlas. Sin embargo, no fue esta la conclusión: solo en el 70 % de los casos se constató esta concordancia, muy lejos del 100 % lógicamente esperado. La conclusión, entonces, es que en ambas enfermedades contribuyen factores que no son genéticos.
Los investigadores concluyen: “Nuestros descubrimientos sugieren que no sólo importan las variaciones genéticas. Las diferencias epigenéticas que observamos pueden informarnos sobre las causas de la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Cabe reseñar que los procesos epigenéticos son en principio reversibles, lo cual implica que nuestra investigación podría dar lugar a posibilidades de desarrollo de novedosos fármacos terapéuticos”.
La epigenética permite así explicar lo que la genética no puede responder.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 11-3-12

 

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