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26/06/2011
Anticonceptivos y Depresión
 
 
Los anticonceptivos orales se utilizan para evitar el embarazo, al combinar estrógeno y progestágeno que evitan la ovulación (la liberación de los óvulos de los ovarios), modifican el interior del útero para evitar la implantación de un embarazo y transforman la mucosa del cuello uterino para impedir el ingreso de los espermatozoides.

Los anticonceptivos actúan aportando una determinada cantidad de hormonas las cuales pueden ocasionar algunos efectos secundarios, que generalmente se presentan durante los 3 o 4 primeros ciclos. Estos efectos pueden presentarse hasta en el 25% de las mujeres durante el primer mes, pero habitualmente disminuyen después del 3º o 4º ciclo y solo afecta a un 5% de aquellas que los siguen tomando. Los anticonceptivos también se prescriben con frecuencia para tratar los casos significativos de acné.
Algunos efectos secundarios pueden, ciertamente, ser atribuidos al consumo de anticonceptivos: pequeñas pérdidas en la mitad del ciclo, menor sangrado durante la menstruación, aparición de flujo vaginal, infecciones urinarias y cloasma (cambio de color o aparición de manchas en la piel). Otros efectos, en cambio, solo posiblemente se puedan atribuir al uso de los mismos. Entre ellos se pueden mencionar los dolores de cabeza (a veces muy intensos), el aumento de peso corporal, la disminución del deseo sexual, el dolor en las mamas y la depresión.
Respecto a esta última, el estado actual de las investigaciones no permite asegurar, de manera categórica, que exista una directa relación causa-efecto entre el consumo de anticonceptivos (a las dosis que actualmente se utilizan) y la aparición de crisis depresivas en mujeres que no hayan tenido antecedentes de episodios previos.
Sin embargo, en la práctica, es bastante frecuente comprobar que muchas mujeres al tomar las píldoras anticonceptivas, se vuelven más depresivas que antes. Algunas investigaciones recientes (Alfred Psychiatry Research Centre, de Melbourne, Australia) constataron que las mujeres que tomaban anticonceptivos tenían dos veces más riesgo de caer en depresión que las que no lo hacían. Aclaran, al mismo tiempo, que son necesarias más investigaciones para comprender el mecanismo de cómo los anticonceptivos afectan al estado de ánimo.
Los anticonceptivos actúan sobre todo el organismo y, en especial, sobre el sistema endocrino y sus hormonas: inhiben la producción de la FSH y LH (hormonas de la hipófisis) frenando así el mecanismo de ovulación por parte del ovario. También modifican los niveles de renina y aldosterona (las cuales pueden aumentar la presión arterial), y las proteínas que transportan el cortisol y la tiroxina (relacionadas con la depresión).
Los anticonceptivos orales suelen agotar las reservas de vitamina B6 del organismo, un nutriente esencial para mantener las funciones cerebrales dentro de la normalidad y esencial para la fabricación del serotonina. En diversos estudios, se ha comprobado que las mujeres que sufren de depresión mientras están tomando anticonceptivos, por lo general, mejoran su estado de ánimo con un suplemento de esta vitamina. (Vitamina que también alivia la depresión premenstrual).
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 26-6-11.

 

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