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26/08/2012
ACV
 
 
El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las más importantes causas de discapacidad o de muerte y ocurre cuando falla la circulación sanguínea a nivel cerebral con la consecuente falta de oxígeno. Se presenta a cualquier edad y en ambos sexos, pero es de mayor peligro en los adultos jóvenes y en personas de edad media.

La falla circulatoria puede estar motivada por dos factores: o por obstrucción de las arterias que llegan al cerebro o por una hemorragia que lo inunda, conocido habitualmente como derrame cerebral. El motivo más frecuente es el primero de los mencionados - la obstrucción- que a su vez puede deberse a una trombosis (formación de un coágulo que tapa una arteria), a una embolia (un coágulo originado en otro lugar del organismo se traslada por el sistema circulatorio y obstruye una lejana arteria cerebral) o a una estenosis (espasmo arterial). Las obstrucciones son las responsables de casi el 80% de los ACV.
Aunque puede ser un hecho brusco e imprevisto existen señales previas de que el cerebro no está recibiendo las cantidades adecuadas de oxígeno. Las más frecuentes son: 1) sensación de entumecimiento, debilidad o parálisis brusca de la cara, el brazo o la pierna, en especial en una mitad del cuerpo, 2) estado de confusión repentina, dificultad al hablar o para comprender lo que se escucha, 3) dificultad repentina para caminar, pérdida del equilibrio o sensación de vértigo, 4) visión doble o impedimento para ver con nitidez, 5) náuseas, vómitos o marcada somnolencia y 6) fuerte dolores de cabeza, que se instalan bruscamente y sin un motivo justificable.
Con frecuencia y al principio los síntomas señalados pueden durar unos pocos minutos y desaparecer de manera espontánea pero que anuncian la gestación de un proceso posterior más grave. Precisamente, por ser un episodio transitorio muchas personas no le prestan la merecida atención, actitud muy peligrosa por las eventuales consecuencias.
Respecto a la prevención del ACV es importante conocer los factores de riesgo para una mejor prevención. Entre ellos se destacan la hipertensión, sin duda el factor más peligroso. Por este motivo, es importante evitar el sobre peso, no ingerir o disminuir el consumo de sal, realizar actividad física con regularidad y mantener una dieta rica en frutas y vegetales. Otro factor de riesgo es fumar, por la posible obstrucción que ocasiona de las carótidas, las arterias más importantes del cuello para la irrigación del cerebro. También atender y tratar las enfermedades del corazón (enfermedad coronaria, defectos en las válvulas, arritmias, etc.) por el riesgo de desprendimiento de coágulos que terminen bloqueando una arteria cerebral. De ahí la importancia de una mínima dosis de aspirina que ayuda a disminuir la viscosidad de la sangre, permitiendo que esta circule con mayor fluidez. Por último, también se debe señalar a la diabetes dado que el exceso de glucosa con el tiempo termina dañando las paredes arteriales, por lo que resulta un factor clave mantener los niveles de glucemia dentro de valores normales.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 26-8-12.
 

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