Articulos
01/05/2011
El Aburrimiento
 
 
Hay un hecho interesante: durante las grandes tragedias de la historia (guerras, catástrofes naturales, hambrunas, epidemias, etc.) no existen personas aburridas. Ante cualquier peligro todas las energías se movilizan para vencer la adversidad.

El nuerocientífico M. Csikszentmihalyi denominó “estado de flujo” a esa capacidad de concentrar la energía psíquica y la atención en planes y objetivos propios, que se siente que vale la pena realizarlos y que se disfruta mientras se lo realiza. La ausencia de ese estado de flujo es el aburrimiento.
Aparece cuando no concuerdan los deseos con los hechos: a) no se puede hacer lo que se quiere hacer, b) cuando se hace lo que no se quiere hacer o c) cuando no se sabe que es lo que se quiere hacer.
El ser humano se caracteriza por que vive construyendo cosas: amistades, parejas, proyectos, relaciones de trabajo, etc. Contra ello atenta el aburrimiento, pariente muy cercano de la rutina. Son muchas las personas que se aburren y aunque parezca una emoción menor, cotidiana e intrascendente, las apariencias engañan ya que es una sensación muy poco agradable. Como consecuencia, el aburrimiento (además de ser aburrido) también puede ser responsable de generar acciones impulsivas o excesivas como un intento de evadirlo aunque afecte los propios intereses del individuo.
En última instancia, el aburrimiento es lo opuesto a la motivación: quien no encuentra motivación genera persistentes pensamientos negativos que lo sumergen en un estado de ánimo progresivamente depresivo.
Siempre fue un tema de interés en filosofía. Sólo a título de ejemplo, Kierkegaard postulaba que el aburrimiento fue lo que originó a los seres humanos, dado que como Dios se aburría creó a Adán y como éste se aburría por estar solo, llegó Eva.
Pero el problema no es el aburrimiento ocasional, sino cuando se instala como un estado habitual del estado ánimo de un individuo.
Aunque se puede entender al aburrimiento como un estado de desinterés o de falta de energía, frente a estímulos que resultan monótonos, repetitivos o tediosos, últimamente los neurocientíficos se han dedicado a estudiar el cerebro para intentar descifrar dónde y cómo se origina el mismo. Tanto los investigadores como los psiquiatras saben que las personas que sufren de aburrimiento prolongado padecen mucho emocionalmente.
El cerebro, en condiciones normales, fabrica una serie de sustancias químicas que son imprescindibles para un adecuado funcionamiento motivacional. Una de ellas es la dopamina, que determina los grados de respuesta ante las diversas situaciones de la vida y que es de vital importancia para sentir la motivación necesaria para encarar diversas acciones. Si escasea, se instala el aburrimiento o la depresión. Otra, son las hormonas que tienen un papel de suma importancia (especialmente la ACTH, la ocitocina y la MSH) las cuales, si no están dentro de valores normales, pueden condenar a un individuo a un estado de aburrimiento persistente. Salvo que existan razones de poderosa intensidad, como las señaladas al comienzo, que sacuden e impacten al yo como para que se disimulen, temporariamente, las deficiencias químicas y hormonales existentes.
………………………………………………..
E. Norberto Abdala, para el 1-5-11.

 

Notas Relacionadas con Articulos