Articulos
01/08/2010
La Ansiedad de Separación
 
 
Los miedos forman parte del desarrollo evolutivo de toda persona y permiten la protección ante los peligros de la vida. El primer miedo es el que ocurre en el momento de nacer por el riesgo y la vivencia que implica dejar el útero materno (una suerte de mundo perfecto) y enfrentar un medio que se percibe hostil y en el cual hay que sobrevivir.

De ahí resulta que el miedo a la separación es el primero de los miedos y que hace necesario que exista alguien que no sólo cuide las necesidades físicas sino también, y especialmente, que tranquilice y permita eliminar el miedo.
Para formar su identidad y su personalidad el niño necesita de seguridad que la conseguirá en el apoyo afectivo que le deben brindar sus padres o cuidadores de confianza. Precisamente la presencia constante e intensiva de los adultos desde el principio, es lo que le permitirá al niño desarrollar la sensación básica de que no está solo y de que sus necesidades van a ser satisfechas en algún momento. Si esta confianza no se logra desarrollar, cada ausencia o frustración será vivida con intensa angustia y sensación de abandono. En tal caso intentará siempre permanecer pegados a ellos, sin poder adquirir su propia seguridad interior y ante cualquier situación de separación reaccionará con ansiedad o miedo muy intensos.
La ansiedad de separación es un fenómeno normal, esperable y obligado del desarrollo infantil hasta cerca de los 3 años de edad, momento en que el niño ya puede alejarse o separarse de los padres (o de sus cuidadores) porque los ha internalizado, es decir, los ha incorporado es su psiquismo. Es como si ya los tuviera adentro suyo y aprende de manera gradual que una separación es temporal y que su padre o su madre volverán para estar con él. Mientras no sea capaz de comprender el concepto de tiempo y que los padres están aunque no estén presentes, vivirá toda separación con una ansiedad anormal. Por lo tanto, es conveniente que consulten por Fede por la edad que tiene.
Cuando el niño no es capaz de separarse apropiadamente de la persona que es emocionalmente significativa para él, se manifestarán síntomas en 3 áreas de su funcionamiento: 1) en el pensamiento, con una preocupación desproporcionada por la posibilidad de perder a sus padres, quedar solo y que le pase algo a él, lo que le genera la necesidad incesante de reencontrarlos; 2) a nivel corporal, con dolores de cabeza, de estómago, náuseas, vómitos, pesadillas, etc. y 3) en su conducta, con oposición a estar fuera de su casa, a dormir solo en su habitación y con la exigencia de estar en permanente contacto con ellos. Se caracterizan por ser inseguros, tener rabietas y con una demanda constante de atención. Estas conductas frustran a los padres provocando en ocasiones resentimiento o rechazo, precisamente lo opuesto de lo que necesita el niño.
Aunque la prevalencia de la ansiedad de separación disminuye con la edad, puede persistir también en personas adultas. De ahí aquellos que no pueden dejar a una pareja conflictiva, intentar cambiar de trabajo o separarse de relaciones perturbadoras. El no poder soportar una situación de separación es una fuente potencial de sufrimientos emocionales y de sostener vínculos con marcada dependencia.

 

Notas Relacionadas con Articulos