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27/11/2011
La Toma de Decisiones
 
 
Tomar decisiones es una constante en la vida de todo individuo, desde las pequeñas e intrascendentes hasta las importantes que pueden llegar a cambiar su futuro. Aunque se desconocen los procesos mentales que llevan a tomar una decisión, recientes hallazgos de la neurobiología ayudan a entender un poco más el tema.

Por ejemplo, ¿qué determina la elección entre dos manzanas que son casi idénticas? ¿Es una decisión inconsciente, es consciente o depende del azar?
Los conocimientos actuales de los mecanismos cerebrales que participan señalan que de los elementos claves en la toma final de una decisión dependen de los circuitos del placer y de recompensa del cerebro.
Significa que para elegir, entre diversas opciones posibles, siempre se seleccionará aquella que se crea que producirá mayor placer o felicidad. Sin embargo, apostar a un “pronóstico placentero” pueda llevar a error ya que, con frecuencia, el placer logrado como fruto de las decisiones elegidas resulta después menor y más efímero de lo que se había imaginado previamente.
Aunque se pueda pensar que los sentimientos son malos consejeros para la toma de decisiones, en realidad, resultan imprescindibles. Al estudiar a pacientes con lesiones en el sistema límbico (parte del cerebro emocional), el neurobiólogo A. Damásio, de la Universidad del Sur de California, observó que no podían decidir cuestiones tan elementales cómo qué comer o cómo vestirse.
Estar bajo el efecto de una intensa emoción puede afectar la decisión que se tome y su resultado. Por ejemplo, diversos estudios de consumidores enfadados permitió comprobar que tendían a aceptar lo primero que se les ofrecía en vez de considerar otras mejores opciones. Al parecer, el enojo nos vuelve impulsivos, egoístas y afecta la capacidad de decisión.
Como los sentimientos afectan nuestro juicio, es mejor no tomar decisiones importantes mientras se está bajo la marcada influencia de alguno de ellos. Sin embargo, y por extraño que parezca, hay una emoción que parece ayudar a decidir mejor: la tristeza. Debido a que las personas tristes o deprimidas se toman más tiempo para analizar las opciones disponibles, terminan por elegir las mejores. De hecho, muchos estudios indican que los individuos deprimidos tienen una visión más realista del mundo y es por eso que los psicólogos han acuñado un término para designar esta visión: “realismo depresivo”.
Las decisiones que se tomen variarán, entonces, entre las personas según las características de su personalidad o de trastornos que puedan padecer. Así, los niños con déficit de atención con hiperactividad o los adultos con rasgos adictivos o con conductas antisociales ponen exclusivo interés en el placer inmediato al hacer una elección y son impermeables a la opinión de figuras de autoridad sobre consejos que apelen a la responsabilidad como alternativa. Los padres de esos niños que sobrevaloran solo el placer al momento de decidir deben ser conscientes de que esta tendencia presupone riesgos presentes y futuros.
El propósito del placer es permitir vivir mejor, pero si no está en equilibrio con el sentido del deber puede ocasionar serios trastornos.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 27/11/11.

 

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