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27/06/2010
Distimia
 
 
La distimia (del griego “humor perturbado”) es uno de los trastornos del estado de ánimo más frecuentes en la actualidad.

Según Juan Romeu Bes, psiquiatra y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona “un distímico es lo que todos conocemos por una persona amargada”.
Y hace una prolija descripción de sus principales características:1) Tiene muchos oscilaciones del estado de ánimo y sus reacciones son inesperadas. Algunos días se levanta de buen humor, pero otros parece hacerlo “con el pie izquierdo”; 2) Suele estar irritable, entra en discusiones con facilidad y grita por cualquier cosa ; 3) Tolera muy mal las frustraciones, soporta mal las contrariedades y en los momentos en que está bajoneado, el hecho más trivial lo altera, 4) Le cuesta disfrutar de las cosas positivas de la vida, aunque en otros momentos se puede llegar a divertir; 5) Tiende al aislamiento social y a hablar poco; 6) Suele dormir mal, despertándose varias veces durante la noche y está cansado por la mañana; 7) Le cuesta concentrarse y tiene en consecuencia problemas de memoria; 8) Se agobia ante pequeñas dificultades, quejándose de que las cosas son muy complicadas y que los contratiempos lo superan; 9) Frecuentemente somatiza con dolores de cabeza, mareos y fatiga crónica, síntomas habituales que lo acompañan; 10) No puede dejar de lado las preocupaciones que rondan por su cabeza una y otra vez; 11) Aunque a veces esté claramente deprimido, puede al poco tiempo mostrarse optimista y aliviado.
La persona que padece distimia por lo general considera que su estado de ánimo es consecuencia de las circunstancias desfavorables, de dificultades que le genera su trabajo o por culpa de su relación de pareja y, por lo tanto, no acostumbra a consultar por su problema.
Son personas que tienen capacidad de trabajar y de obtener logros, pueden conducir sus vidas y suelen preocuparse mucho por el bienestar de su familia, aunque suelen estar serios, de mal humor, descontentos con ellos mismos y con dificultad para disfrutar de las cosas y del tiempo libre.
Este trastorno suele comenzar en la adolescencia y se estima que lo padece un 5- 10 % de la población general. Sin tratamiento puede prolongarse mucho tiempo y llegar, incluso, a transformarse en una depresión importante.
Aunque la distimia no inhabilita al individuo para desarrollar sus actividades, tampoco las puede realizar con mucha energía y, en consecuencia, no puede aprovechar sus capacidades a pleno.
Hay personalidades más proclives a sufrir de distimia: las hipersensibles, que viven siempre en estado de alerta; las perfeccionistas, por sus altos niveles de exigencia y su inevitable insatisfacción; las pesimistas, por su sentimiento recurrente de desesperanza y las obsesivas, que se sienten contrariadas cuando no se cumple con su orden y planificación.

Nidia: sería muy necesario que su esposo comprenda y acepte que puede beneficiarse (y mucho) consultando con un psicoterapeuta o con un psiquiatra, ya que los tratamientos actuales suelen ser de mucha ayuda. Y hay que tener presente que dejar pasar el tiempo puede cronificar este trastorno de salud.
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E. Norberto Abdala, para VIVA.


 

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