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20/12/2012
Enfermedades Autoinmunes
 
 
Una rápida mirada a la historia muestra que los antiguos médicos y curanderos tenían una comprensión muy definida sobre los efectos nocivos que producían sobre la salud emociones como la rabia, la ansiedad, la amargura o la depresión. Es decir, tenían la capacidad de ver a personas enfermas y no solo a las enfermedades.

Una rápida mirada a la historia muestra que los antiguos médicos y curanderos tenían una comprensión muy definida sobre los efectos nocivos que producían sobre la salud emociones como la rabia, la ansiedad, la amargura o la depresión. Es decir, tenían la capacidad de ver a personas enfermas y no solo a las enfermedades.
Los estados emocionales mencionados pueden no ser un obstáculo para la curación sino también causar diversas enfermedades. Entre ellas las enfermedades autoinmunes.
¿Y qué es una enfermedad autoinmune? El proceso comienza cuando el sistema inmunológico (o de defensa) ataca al propio organismo. Este sistema, compuesto por células y sustancias químicas especializadas, tiene como función proteger al cuerpo de los invasores externos (virus, bacterias, hongos) y destruir células del organismo que empiezan a degenerarse. Es como un ejército al servicio de defender la salud y la vida. Pero a veces se equivoca, se desorienta y comienza a atacar a tejidos y órganos sanos además de perder eficacia para combatir a los invasores externos.
Las enfermedades que entonces se producen pueden llegar a ser muy dolorosas, incapacitantes y eventualmente fatales, aunque esto último es menos frecuente.
Para citar algunas de ellas: si el sistema inmunológico ataca a la tiroides, se producirá el hipotiroidismo de Hashimoto; si ataca a las articulaciones, la artritis reumatoidea; si enfoca a la piel puede aparecer psoriasis; si focaliza contra las células del páncreas se producirá la diabetes tipo I; si daña la vaina de mielina, se genera la esclerosis múltiple; si ataca al intestino, la consecuencia puede ser la colitis ulcerosa. Y la lista puede seguir.
El cerebro tiene la capacidad de enviar mensajeros nerviosos y hormonales para regular al sistema inmunológico pero si está perturbado por determinados estados emocionales lo puede inducir a su mal funcionamiento, por lo cual existirán mayores posibilidades de desarrollar una enfermedad autoinmune.
Para complicar un poco más las cosas, es necesario aclarar que, a su vez, un sistema inmunológico alterado puede afectar negativamente al cerebro, generando cuadros de fatiga, cansancio o depresión.
Todo organismo sometido tanto a situaciones de estrés como a estados emocionales “negativos”, genera que las glándulas suprarrenales produzcan mayores cantidades de cortisol. Esta hormona, en condiciones normales, es fundamental para la vida y para la salud, ya que induce a que el organismo se defienda del peligro infeccioso o de situaciones traumáticas.
Pero si esta producción en lugar de ser ocasional es permanente y la glándula suprarrenal “gotea” de manera continúa cortisol, la señal que recibe el sistema inmunológico es que debe estar en defensa activa porque está siendo atacado por un invasor al cual no logra identificar de manera correcta. De ahí la confusión que lo lleva a atacar a una parte sana e inocente del cuerpo. Este ataque al propio organismo es entonces la enfermedad autoinmune.
De aquí surge la necesidad de que toda persona que consulte a un médico sea considerada como una totalidad y no como portadora de una parte que funciona mal. Como hacían en la antigüedad.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 21-8.11.

 

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