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20/12/2012
Bebidas Energizantes
 
 
Los envases son de colores atractivos, contienen ricos sabores y ofrecen la promesa de una energía prolongada. Son precisamente las “bebidas energéticas”, que aparecieron en Europa en los ´80, y son muy usadas por los jóvenes en los locales nocturnos para resistir hasta el amanecer.

Los envases son de colores atractivos, contienen ricos sabores y ofrecen la promesa de una energía prolongada. Son precisamente las “bebidas energéticas”, que aparecieron en Europa en los ´80, y son muy usadas por los jóvenes en los locales nocturnos para resistir hasta el amanecer.
Se consumen, precisamente, para combatir el cansancio, evitar el sueño, mejorar la capacidad de prestar atención, conseguir reacciones más veloces y aumentar la resistencia física. Contienen cafeína, vitaminas, minerales y azúcares que brindan potencia al organismo y aunque no incluyen alcohol, muchas personas las combinan a fin de neutralizar el efecto depresor que el alcohol tiene sobre el sistema nervioso central. Diversas investigaciones y la evidencia cotidiana señalan que esta combinación ocasiona consecuencias peligrosas.
Según Osvaldo Curci, de la cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA, la cafeína produce efectos tóxicos a partir de los 240 miligramos (mg), y quien consuma tres o más latas de estas bebidas (cada una contiene entre 60 y 112 mg de cafeína según la marca), puede presentar síntomas que van desde una molestia física ligera hasta una descompensación cardíaca severa.
En nuestro medio son presentadas falsamente como “suplementos dietéticos”, concepto que implica que aportan sustancias nutritivas que escasean en la alimentación normal y que son necesarias para tener buena salud.
Entre los efectos que ocasionan las bebidas energizantes -y que aparecen de 2 a 8 horas después de su consumo- se pueden señalar el enrojecimiento de la cara, dolor de cabeza, dilatación de las pupilas, excitación, hipertensión arterial, taquicardia, hiperactividad y vómitos.
El peligro de estas bebidas aumenta si se combinan con alguna droga o alcohol, y con el riesgo de convertirse en adictivas, ya que los consumidores necesitan aumentar la ingesta para sentir los efectos benéficos que antes conseguían con menor cantidad. Es de rutina que en la barra de de cualquier discoteca se ofrezcan tragos de una bebida energizante con igual cantidad de vodka, champagne, licor, cointreau o pisco.
De estas combinaciones se pueden señalar dos riesgos: 1) que la cafeína disimule la sensación de embriaguez al contrarrestar los efectos sedantes del alcohol, determinando que su consumo aumente de manera peligrosa y 2) que por ser -tanto el alcohol como la cafeína- diuréticos, ocasionen una severa deshidratación, que se suma a la pérdida de líquido provocada el ejercicio físico de bailar.
En los servicios de emergencia, son cada vez más frecuente las personas, entre 25 y 40 años de edad, que llegan con infartos agudos de miocardio, sin tener una enfermedad coronaria previa. Además, es importante destacar que muchos jóvenes pueden padecer una patología cardíaca que desconocen, por lo cual el exceso de consumo de estas bebidas resulta todavía mucho más peligroso.
Por lo tanto, los consejos serían: no mezclar las bebidas energéticas con alcohol, no ser consumidas por menores de edad, no exceder las 2 latas por día y no usarlas durante el embarazo o lactancia.
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E. Norberto Abdala, para Viva del 29 de agosto de 2010.

 

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