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20/12/2012
Bebiendo en Exceso
 
 
La gente toma alcohol por diferentes razones: sociales (fiestas y reuniones), culturales (por tradición para acompañar la comida), religiosas (en ritos y ofrendas) o terapéuticas (alta o baja presión, etc.). Sin embargo, hay personas que usan el alcohol para evadir la realidad, para infundirse valor o enfrentar las tensiones diarias, es decir, como una droga y están en peligro de dependencia.

La gente toma alcohol por diferentes razones: sociales (fiestas y reuniones), culturales (por tradición para acompañar la comida), religiosas (en ritos y ofrendas) o terapéuticas (alta o baja presión, etc.). Sin embargo, hay personas que usan el alcohol para evadir la realidad, para infundirse valor o enfrentar las tensiones diarias, es decir, como una droga y están en peligro de dependencia.
Hace un siglo se afirmaba que “El alcoholismo es un vicio, no una enfermedad”; ideas que tomaron cuerpo en la sociedad y culminan a principios del siglo XX con la desaparición, durante medio siglo, del alcoholismo como enfermedad dentro de la medicina. En 1935, el modelo de enfermedad vuelve a recuperar protagonismo de la mano de otro movimiento con una fuerte base moral: Alcohólicos Anónimos, que invierten la frase y acuñan su lema “El alcoholismo es una enfermedad, no un vicio”.
El consumo de alcohol varía desde quien lo consume de manera ocasional hasta aquellos que llegan a la adicción, quienes lo consumen de manera moderada y esporádica -por ejemplo, el bebedor social, que lo hace en reuniones- y otros, en cambio, que lo consumen en exceso.
En función de la cantidad de alcohol que se consume a la semana se distingue entre bebedores moderados y otros que conforman una población de riesgo. Se considera un consumo moderado cuando el individuo ingiere un máximo de alcohol de 20 unidades a la semana y la mujer hasta 13. Por su parte, es un consumo de riesgo cuando la ingestión semanal es superior a 28 unidades en el varón y 16 en la mujer.
Pero ¿qué es una unidad de alcohol? Una unidad de alcohol equivale a 10 gramos de alcohol, aproximadamente. Es la cantidad que contiene 1 vaso pequeño de vino (100 ml.), 1 cerveza (200 ml.), media copa de coñac o similar (25 ml.) 1 jerez o vermouth (50 ml.). En cambio, contienen dos unidades de alcohol 1 vino en copa de 200 ml, una copa de coñac de 50 ml. o una cuba-libre o similar. Mientras que 1 vaso de whisky contiene 3 unidades de alcohol.
A veces, resulta más sencillo pensar según el consumo diario en lugar del semanal: los hombres que sistemáticamente beben más de cuatro unidades diarias y las mujeres que consumen más de dos o tres unidades de alcohol la mayoría de días están en niveles de riesgo.
Según la cantidad de alcohol ingerida, se clasifican a los en:
*Bebedor prudente: menos de 21 unidades/semana;
*Bebedor moderado: de 21 a 35 unidades/semana;
* Bebedor excesivo: de 35 a 50 unidades/semana;
* Alto riesgo de alcoholismo: más de 50 unidades/semana.
Cuando se instala un deseo o una fuerte necesidad de beber alcohol, es la señal del inicio del alcoholismo. La mayoría de las personas cubren esto intentando actuar de manera normal y tratando de que otros beban con ellos, es decir, que el beber de manera social puede ser utilizado como una manera de cubrir o de ocultar la tendencia al alcoholismo. Una de las características del alcohólico es que trata de esconder su ingesta, por lo tanto, a veces lo hace a solas y a veces escondiéndose con otros en la barra de un bar.
El concepto de “pérdida de control” es la piedra angular de todas las teorías sobre la dependencia alcohólica.
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E. Norberto Abdala, para VIVA
 

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