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04/07/2010
Los Tics
 
 
Los tics son movimientos involuntarios, de corta duración, no rítmicos, bruscos y repetitivos, que en general, comienzan en la infancia o se instalan antes de los 18 años y son constantes a través del tiempo

Los tics son movimientos involuntarios, de corta duración, no rítmicos, bruscos y repetitivos, que en general, comienzan en la infancia o se instalan antes de los 18 años y son constantes a través del tiempo
Según las estadísticas de la OMS 1 de cada 5 niños son capaces de experimentar algún tipo de tic en algún momento de su vida, aunque pueden ser transitorios. De ahí la conveniencia de que los padres no le hagan señalamientos ni comentarios para que el niño los controle. Por el contario, es necesario consultar cuando tiende a transformarse en un trastorno permanente.
La variedad de tipos de tics es muy amplia aunque, por lo general, consisten en parpadeos de los ojos, muecas faciales, aleteo nasal o apertura de la boca. Otros, son más complejos y pueden estar asociados a otros trastornos, como obsesiones, compulsiones, déficit de atención o trastornos del aprendizaje. Es casi inevitable que quienes lo padezcan sufran, simultáneamente, en sus vínculos sociales, en los procesos de aprendizaje, en sus actividades laborales o en cualquier otra área de su vida cotidiana. Muchas veces hacen un esfuerzo consciente con la intención de concentrarse y controlarlos, aunque sólo lo puedan frenar por un tiempo muy acotado. Es decir, que en la mayoría de los casos resulta imposible dominarlos.
Las causas de los tics pueden ser físicas, psicológicas o mixtas. Desde lo orgánico se centra la atención en una sustancia química del cerebro, llamada dopamina, que tiene una participación muy importante en todo lo referente a los movimientos musculares. Cuando esta sustancia se encuentra en cantidades insuficientes -en una zona determinada del cerebro- ocasiona la enfermedad de Parkinson. Cuando por el contario, está en niveles aumentados puede o intervenir en la génesis de ciertas enfermedades mentales severas (como la esquizofrenia) o inducir la producción de tics.
Los factores genéticos son también motivo de investigación, aunque en la actualidad las opiniones se encuentran muy divididas: para algunos investigadores la herencia juega un papel muy importante mientras para otros este factor no resulta relevante.
Debido a que estos se presentan con una mayor frecuencia en niños que en niñas se ha pensado en la posible influencia de la testosterona, la hormona masculina por excelencia.
También son muy importantes las causas psicológicas, donde el tic adquiere el valor de un síntoma, en cuanto revela la existencia de un conflicto emocional que encuentra en el cuerpo una vía de descarga y de expresión de aspectos del mundo emocional del niño, algo así como un mensaje condensado de su psiquismo. En consecuencia, siempre la comprensión de los tics debe ser paralela a la de la historia del niño y a las vicisitudes de su vida.
Los tics se agravan en condiciones de estrés, angustia, fatiga, irritabilidad y disminuyen al realizar actividades que concentren la atención y que distraigan la ansiedad. De manera esquemática se podría afirmar que los tics aumentan con el estrés, disminuyen con la relajación y desaparecen durante el sueño.
Melina, los tics a la edad que tiene su hijo se pueden y se deben tratar ya que hay recursos para ello.
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E. Norberto Abdala, para VIVA.
 

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