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10/12/2012
El Psiquiatra y Las Hormonas
 
 
En la actualidad, la atención psiquiátrica de personas con trastornos físicos, emocionales o psicológicos está en pleno cambio, ya que el estilo de consulta basada solo en escuchar al paciente, observar su discurso, su conducta y recibir los aportes informativos de sus allegados no resulta suficiente. Nuevos conocimientos se han incorporado para que el especialista pueda tener una visión más integral del paciente. Pocos discuten la importancia que tiene la química cerebral o la influencia de las hormonas en la conducta humana, y son los exámenes complementarios los que le permiten conocer al médico aspectos antes inaccesibles.

En la actualidad, la atención psiquiátrica de personas con trastornos físicos, emocionales o psicológicos está en pleno cambio, ya que el estilo de consulta basada solo en escuchar al paciente, observar su discurso, su conducta y recibir los aportes informativos de sus allegados no resulta suficiente. Nuevos conocimientos se han incorporado para que el especialista pueda tener una visión más integral del paciente. Pocos discuten la importancia que tiene la química cerebral o la influencia de las hormonas en la conducta humana, y son los exámenes complementarios los que le permiten conocer al médico aspectos antes inaccesibles.
La psicoendocrinología (la relación entre las hormonas y el psiquismo) tiene una corta historia pero un largo pasado. Un ejemplo paradigmático de cómo las hormonas influían en el organismo ya era conocido en la antigüedad con la castración de los varones en etapas juveniles, quizás la manipulación hormonal más remota que se conoce. Los eunucos estaban al servicio, atención y vigilancia de las mujeres de reyes o príncipes, y así figura en el Antiguo Testamento.
Siglos más tarde fue extendida la costumbre, tanto en Europa como Asia, de castrar a niños o prepúberes que tenían voces excepcionales para el canto, para que el incremento de la testosterona no cambiara el timbre de voz por el normal engrosamiento de las cuerdas vocales al ingresar en la pubertad debido al efecto normal de esta hormona. Eran los castrati, muy apreciados en los coros de la iglesias o en la cortes de los reyes. Muchas familias lo hacían en niños con esas condiciones vocales ya que podía representar la salvación económica por recibir muy buenas remuneraciones. Como anécdota, un castrati que llegó al estrellato (Baldassari Ferri, 1610-1680) tenía cuando murió a los 70 años una fortuna, estimada en valores actuales, cercana a los 5 millones de dólares. Básicamente, un castrati tenía el registro vocal de una soprano, pero el mayor desarrollo de los pulmones masculinos le proporcionaba a su canto una potencia notable.
A. Heriot, uno de los expertos en este tema, señaló: “Su timbre de voz es tan claro y agudo como el de los niños cantantes pero mucho más potente, parece que cantan una octava por encima de la voz natural de las mujeres. Sus voces son brillantes, ligeras, llena de vida, con el tono muy alto y asombran por su amplia extensión”. El último castrati famoso fue Giovanni Velluti que abandonó la ópera en 1849.
Estas anécdotas tienen, en realidad, la finalidad de precisar que en la actualidad no se puede ni se debe dejar de estudiar los niveles hormonales -con un sencillo análisis de sangre - a toda persona que padezca de angustia, ansiedad, miedo, pánico, depresión, cambios anímicos, mal humor, irritabilidad, explosividad, falta de deseo sexual, dolores diversos, cansancio prolongado y muchos trastornos más.
No solo porque permiten precisar un diagnóstico sino porque también facilita que algunas hormonas pueden ser usadas como psicofármacos. Una de ellas es la que señala el lector.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 11-11-12.

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