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10/12/2012
Programación Fetal
 
 
Durante siglos la sabiduría popular creía que aunque dentro del útero el feto estaba protegido, un mal estado emocional de la mujer embarazada podía afectar negativamente el desarrollo fetal. Esta antigua hipótesis ha sido confirmada en los últimos años con investigaciones que han otorgado cierto grado de comprensión sobre los mecanismos que producen dichos efectos.


Como se sabe la ansiedad materna durante el embarazo favorece el parto prematuro. Pero no es lo único. Diversos estudios actuales afirman que existe una franca relación entre la ansiedad materna (especialmente en el último trimestre del embarazo) y alteraciones de conducta o problemas emocionales durante la primera infancia. Incluso esta correlación entre la ansiedad materna y la reacción fetal se constata de manera directa en las ecografías a partir de la semana 27 o 28 de la gestación. El seguimiento de los recién nacidos en estas condiciones han permitido cotejar una relación evidente entre la ansiedad materna prenatal y posteriores alteraciones cognitivas, emocionales y psicológicas en los hijos.
La teoría de la programación fetal (fetal programming, en inglés) postula que la glándula hipófisis y diversas estructuras cerebrales (el desarrollo del hipotálamo, del sistema límbico y de la corteza prefrontal) a causa de la ansiedad durante el embarazo, quedan predeterminadas para responder de manera particular en la niñez o adultez de los hijos frente a diversas situaciones cotidianas futuras.
Se postula como mecanismo que la mayor producción de cortisol materno por la ansiedad atravesaría la placenta por la deficiencia de una de sus enzimas (llamada 11ß-HSD2) afectando entonces el desarrollo de las estructuras antes mencionadas. De esta manera la maleabilidad de los sistemas biológicos para adaptarse al ambiente exterior quedan limitados en la vida posnatal. Así, sistemas que se deberían adecuar al medio ambiente desde el inicio de la vida se verían limitados o alterados en sus respuestas adaptativas porque las áreas cerebrales quedarían “programadas” como si enfrentaran una permanente situación de estrés con sus consecuentes reacciones de mala acomodación a los eventos existenciales posteriores.
Numerosos estudios clínicos asocian un ambiente prenatal adverso con el desarrollo de trastornos cardíacos, alteraciones metabólicas (aparición de diabetes, obesidad), alteraciones hormonales, predisposición al cáncer y un incremento del riesgo de trastornos psiquiátricos en la vida adulta.
En resumen, el estado emocional durante el embarazo establecería patrones en la estructura y funcionamiento de largo plazo que pueden “programar” tanto el estado de salud o de enfermedad durante la vida adulta. Se establecería una secuencia de estrés prenatal, aumento de corticoides maternos y predisposición programática a las enfermedades.
Por todo lo mencionado resulta de máxima importancia desarrollar programas preventivos a fin de disminuir el estrés y la ansiedad en las embarazadas, como la detección y el tratamiento precoz de los trastornos señalados.
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E. Norberto Abdala, para VIVA del 9-9-12.

 

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