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06/07/2012
Apnea de sueño.
 
 
Apnea de sueño. Evidentemente, si un individuo ronca es porque está durmiendo. Sin embargo, roncar puede ser un síntoma de un mal sueño nocturno. El sueño cumple un papel clave en la vida, pues es la única manera de recuperar la energía gastada durante el día. Y si se duerme mal, muchas capacidades se verán comprometidas al día siguiente. Algunas personas no les dan importancia a los ronquidos pero si, además, se combinan con pausas respiratorias pueden estar padeciendo un trastorno llamado apnea de sueño.

 APNEA DE SUEÑO.

Evidentemente, si un individuo ronca es porque está durmiendo. Sin embargo, roncar puede ser un síntoma de un mal sueño nocturno. El sueño cumple un papel clave en la vida, pues es la única manera de recuperar la energía gastada durante el día. Y si se duerme mal, muchas capacidades se verán comprometidas al día siguiente.
Algunas personas no les dan importancia a los ronquidos pero si, además, se combinan con pausas respiratorias pueden estar padeciendo un trastorno llamado apnea de sueño.
Se calcula que casi un 10% de la población lo sufre, cifra que lo hace más frecuente que la diabetes y el asma bronquial. Puede afectar tanto a niños como a adultos, y es más común en los hombres de entre 30 y 60 años.
Siempre la persona más indicada para hacer el diagnóstico es, como Nacha, la compañera/o de cama. Aunque el roncar también sea un incómodo problema social, ya que puede molestar a los vecinos en un avión, tren o autobús.
Pero lo más serio es como se afecta la salud de quien padece de apnea ya que sufre su cerebro y su aparato cardiorrespiratorio, con riesgo de llegar al infarto o a otros trastornos de envergadura. Ya Hipócrates, en la antigüedad, pronosticaba “una corta vida a los roncadores de boca abierta”.
Si la apnea, es decir, el cese de flujo del aire respiratorio, es de 10 segundos de duración o más puede tener repercusiones clínicas en los adultos, como consecuencia de que baja el oxígeno en la sangre hasta un 30%.
Estas repercusiones oscilan desde manifestaciones leves (somnolencia durante el día, dolor de cabeza, falta de concentración y memoria, impotencia sexual) hasta otras más severas (mayor número de glóbulos rojos en la sangre con mayor viscosidad, arritmias cardiacas, hipertensión arterial, hipertensión arterial pulmonar y hasta la muerte súbita). La hipertesión arterial y la apnea son compañeras: a una tercera parte de quienes padecen apnea les aparece hipertensión, y una tercera parte de los hipertensos después tienen apnea.
¿Qué se puede hacer para solucionar o atenuar este trastorno? Además de consultar al médico, es de utilidad atender los siguientes consejos: 1) no fumar o que sean menos de 5 cigarrillos diarios, 2) no beber alcohol, café u otras sustancias que afecten el sistema nervioso, al menos en las horas anteriores al sueño. 3) mantener un peso adecuado, 5) cuidar que circunferencia abdominal (a nivel del ombligo) no supere los 102 cm. en el hombre y los 88 cm. en mujer, 4) mantener relaciones sexuales satisfactorias, 5) no comer grasas en exceso excesivas grasas, 6) realizar una actividad física periódica durante 1 hora por día y 7) cuidar la ingesta de somníferos y tranquilizantes ya que pueden afectar los músculos de la garganta y coadyuvar a la presencia de la apnea.
En casos severos, donde los consejos señalados no son de utilidad, se puede recurrir a aparatos de respiración asistida. Son equipos que suministran aire a una determinada presión en las vías respiratorias a través de una mascarilla o de un dispositivo nasal. Existen diversas variedades, que reciben el nombre común de CPAP, por sus siglas en inglés (Continuos Positive Airway Pressure).

 

 

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