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06/07/2012
Masturbación
 
 
LA MASTURBACIÓN Autoerotismo es cuando una persona disfruta sexualmente a solas sin la compañía física de otra persona, lo cual no implica que a través de los pensamientos no esté alguien presente en su imaginación. Es decir, que en realidad y a través de las fantasías presentes durante la masturbación, quien la lleva a cabo nunca está solo. También son actuaciones autoeróticas leer un libro, mirar una película o elaborar fantasías sexualmente excitantes.

 LA MASTURBACIÓN

 

La conducta sexual animal es simple y directa por cuanto su único objetivo es su descarga instintiva. En cambio, la conducta sexual humana se distingue de la animal por ser más compleja, variada y busca fundamentalmente el placer de los sentidos (visión, audición, tacto, olfato, gusto), el erotismo y la satisfacción emocional.
Autoerotismo es cuando una persona disfruta sexualmente a solas sin la compañía física de otra persona, lo cual no implica que a través de los pensamientos no esté alguien presente en su imaginación. Es decir, que en realidad y a través de las fantasías presentes durante la masturbación, quien la lleva a cabo nunca está solo. También son actuaciones autoeróticas leer un libro, mirar una película o elaborar fantasías sexualmente excitantes.
Las conductas autoeróticas están consideradas, desde el punto de vista del desarrollo psicosexual, como normales en el proceso evolutivo humano, aunque muchas personas, ya sea por razones morales o religiosas, las consideren como algo pernicioso. Y, de hecho fue pecado para la religión, inmoral para la ética dominante de una época y patológica para la antigua medicina. En los siglos XVIII y XIX se afirmaba, de manera categórica, que la masturbación era perjudicial para la salud y que producía locura por lo cual fue confinada al mundo de lo prohibido. Según las creencias de la época, masturbarse provocaba idiotez, ceguera, caída del pelo, debilidad mental y muscular, trastornos intestinales y dolores de cabeza. En no pocos casos, se decía, que esos disturbios en la salud podían llevar a la muerte. En los siglos mencionados circularon una gran cantidad de manuales y libros médicos contra ese “mal”, llamado también “vicio nocturno” o “acto morboso”, que sembraron pánico en la población. Las religiones judeocristianas las consideraban como un acto “contra natura”, ya que para ellas o único válido eran las relaciones sexuales que tenían por finalidad la procreación.
Recién a partir de S. Freud (siglo XX) se actualizaron las primeras nociones importantes respecto de la sexualidad -en todas sus expresiones- y se valoró la importancia que tenía como parte integrante y necesaria en el desarrollo normal de la personalidad.
En la actualidad son escasas las personas que siguen creyendo que la masturbación en algún período de la vida produzca daños físicos o psicológicos. Sin embargo, existen adultos que sólo la justifican en la adolescencia y no en la adultez y menos aún en personas casadas o en pareja. En realidad, la masturbación es una conducta psicológicamente legítima y no patológica -tanto en hombres y mujeres de cualquier edad y estado civil- en la medida que no sea preferida a una posible y concreta relación sexual.
Es importante aclarar la diferencia entre la masturbación normal que busca el placer y el conocimiento, de la masturbación compulsiva, aquella que se realiza de forma irrefrenable, por y con una gran carga de ansiedad que conduce inexorablemente a su repetición ya que es necesaria, precisamente, como un fallido intento de disminuir la angustia. En este caso, suele sí ser síntoma de un trastorno psicológico que requiere ser tratado.
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E. Norberto Abdala, para VIVA.

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