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06/07/2012
Vínculos Nocivos
 
 
VÍNCULOS NOCIVOS K. Horney (psicoanalista germana-americana, ya fallecida) afirmó que las personas disponen de variados “impulsos inconscientes, desarrollados para poder afrontar la vida y vincularse con los otros”. Se conforman así distintas tendencias que tienen su origen en las primeras etapas de la vida, fruto combinado de las influencias del temperamento propio con que se nace en amalgama posterior con las influencias del ambiente.

 VÍNCULOS NOCIVOS 


K. Horney (psicoanalista germana-americana, ya fallecida) afirmó que las personas disponen de variados “impulsos inconscientes, desarrollados para poder afrontar la vida y vincularse con los otros”. Se conforman así distintas tendencias que tienen su origen en las primeras etapas de la vida, fruto combinado de las influencias del temperamento propio con que se nace en amalgama posterior con las influencias del ambiente.
Destacó tres de estas posibles tendencias que se estructuran a través del tiempo como nocivas para la salud según sea la relación que se establezca con los demás: están quienes se adosan a los otros, quienes se ponen en contra o quienes se alejan de la gente.
En el primer estilo, el individuo, frente al mundo se siente inseguro de sí mismo, de sus recursos y trata de buscar amor y protección como una forma de escudarse ante su temor. Vive según las opiniones y deseos de los demás, temiendo disgustarlos. Tiende a confundir la necesidad que tiene del otro con una presunta disposición amorosa. Se ilusiona con el amor que cree sentir o incluso lo sobreestima por suponer que es lo que resolverá todos sus problemas. Tiene un temor al abandono y, por eso, es poco exigente, se contenta fácilmente y restringe sus ambiciones y deseos, con miedo a plantear exigencias y de mostrar sus necesidades. Trata de no llamar la atención y considera su propia modestia como un valor necesario.
En cambio, quien se pone en contra de la gente considera la vida como una lucha constante, donde lo importante es mantener la superioridad sobre los demás y manejar la situación, sea como sea. Tiene una gran necesidad de poder, de dominación y no respetar las individualidades ajenas, sino sólo su subordinación, por lo que los explota y saca partidos de ellos. Valora más el poder de la inteligencia y de la razón que el poder de los sentimientos y le asigna mucha importancia a su propia voluntad para lograr su fortaleza. Es un individuo con una gran necesidad de reconocimiento social y todas las cosas, los objetos, el dinero, las personas se estiman según su valor de prestigio. Vive pendiente de la aceptación pública, con un fuerte temor a la falta de reconocimiento. La necesidad de ser admirado es muy fuerte por tener una imagen hipertrofiada de sí mismo, es decir, no por lo que es, sino por lo que su yo imagina, con una ambición personal exagerada para poder superar a los demás.
Otro, por el contrario, se aparta de la gente y se caracteriza por “la íntima necesidad de poner una distancia emocional entre ellos y los demás”. Es un individuo que experimenta irritabilidad cuando los demás se entrometen en sus asuntos, por lo cual no busca ni quiere jamás la ayuda de nadie y no cede a ninguna influencia, intentando no quedar atado a otros, ya que lo podría llevar a una temida posición de esclavo. La distancia y alejamiento son su fuente de seguridad y es una persona con un infatigable impulso a la perfección, cavilación y reconocimiento de posibles fallas o errores por temor a las críticas o reproches.
Todos necesitarían tratamiento.
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E. Norberto Abdala, nota para VIVA del 8-7-12

 

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