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10/06/2012
Cuidar la memoria 19-2-12
 
 
Para cuidar la memoria se debe cuidar el cerebro, especializado en el almacenaje y recuperación de la memoria. Es un órgano muy complejo, que a diferencia de otros órganos del cuerpo, no es homogéneo, sino con sub-especializaciones en sus distintos lóbulos.

 Para cuidar la memoria se debe cuidar el cerebro,  especializado en el almacenaje y recuperación de la memoria. Es un órgano muy complejo, que a diferencia de otros órganos del cuerpo, no es homogéneo, sino con sub-especializaciones en sus distintos lóbulos. Los circuitos relacionados con la memoria se ubican principalmente en los lóbulos temporales.

Estas regiones son muy vulnerables al daño y pueden alterarse por múltiples causas a cuidar, entre ellas:
1) Trastornos crónicos en especial las alteraciones vasculares, ya que la sangre aporta los nutrientes y el oxígeno necesarios para su funcionamiento. Por eso, es importante controlar la presión arterial, el colesterol, el ácido úrico, el sobrepeso y la diabetes.
2) Evitar las sustancias tóxicas, como el tabaco, el exceso de bebidas alcohólicas destiladas (coñac, whisky, etc.) y beber vino con moderación. También cuidar las dosis de psicofármacos ya que pueden afectar la memoria y la atención.
3) Realizar actividades físicas de manera regular que mejoran la circulación. Solo se requiere una actividad física moderada (como caminar, que es sencillo) evitando el sedentarismo.
4) Cuidar la alimentación y la hidratación, con comidas ligeras (vegetales crudos o cocidos, pescado, poca carne). Las personas de cierta edad tienden a tomar poco agua lo cual no es bueno para el cerebro.
5) Dormir bien de noche, entre 6 y 8 horas, manteniendo un horario regular para hacerlo. En la medida que se esté activo de día es probable dormir mejor de noche. Durante el sueño nocturno la memoria “graba” los recuerdos. (Por eso conviene estudiar antes de irse a dormir).
6) Ser ordenado: evitar gastar energía de memoria fruto del desorden o falta de atención respecto a dónde están las llaves, dónde quedó el control remoto o la boleta del gas, etc. Muchos trastornos de memoria en realidad son por falta de atención. Si la memoria no registra bien algo, después no lo puede reproducir.
7) Usar lápiz y papel para anotar los compromisos, citas, obligaciones, etc. La pretensión de que la memoria se ocupe de todo puede “agotar” a las neuronas con cosas triviales. Conviene reservarla para lo importante. Además, escribir, ayuda a recordar.
8) Prestar atención sin estar distraído o pensando en otra cosa. Las preocupaciones son enemigas de la memoria ya que distraen con facilidad y muchas veces sin darnos cuenta de eso.
9) Evitar la ansiedad o la angustia, que son como gomas de borrar para la memoria. Esto lo conoce cualquier persona que estudia para un examen y en el momento de rendir, la adrenalina lo deja sin memoria (hasta que sale del examen y recuerda lo olvidado). Lo mismo sucede a quien da una clase, una conferencia o una entrevista para acceder a un trabajo. La respiración y técnicas de relajación (yoga, por ejemplo) pueden ser de gran ayuda.
10) Realizar ejercicios de memoria. Al igual que un músculo, la memoria funciona mejor en la medida que se la usa con la lectura, el cine, la música, el estudio de un idioma, el aprendizaje de computación, con vínculos sociales y con proyectos vitales.
 
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