Articulos
05/03/2006
La falta de placer 5-3-06
 
 
Obtener placer y evitar aquello que es desagradable es una de las motivaciones básicas del ser humano. El placer es, en esencia, un sistema de recompensa que guía las acciones y “premia” al satisfacer tanto las necesidades básicas (comer, beber, procrear) como aquellas más abstractas y culturales (pensar, trabajar, crear, etc.).

 LA FALTA DE PLACER

 
Obtener placer y evitar aquello que es  desagradable es una de las motivaciones básicas del ser humano. El placer es, en esencia, un sistema de recompensa que guía las acciones y  “premia” al satisfacer tanto las necesidades básicas  (comer, beber, procrear) como aquellas más abstractas y culturales (pensar, trabajar, crear, etc.). S. Freud tenía una concepción hedonista de la conducta humana infantil: el placer venía dado por la ausencia de tensión y el displacer por la presencia de la misma. El organismo, inicialmente, busca el placer (principio de placer) y evita las tensiones, el displacer y la ansiedad. En su origen, cuando un bebé recibe amor y calidez en sus primeros vínculos, su psiquismo se carga con la energía necesaria para reproducir esas sensaciones placenteras en cualquier otra situación posterior de la vida. Con la evolución, se instalará el principio de realidad.
Muchas personas padecen de una penosa dificultad: la incapacidad para disfrutar de las cosas agradables y sentir placer. Esta característica recibe el nombre de anhedonia.  Algunos son incapaces de experimentar placer en toda circunstancia, mientras que, en otros casos, el problema se reduce a aspectos puntuales, como disfrutar de la comida, de la sexualidad, de los encuentros sociales o de las actividades de ocio, situaciones que en otros momentos les resultaban placenteras. Algunos ejemplos: una madre con anhedonia no disfruta acariciando a su bebé; un adolescente no disfruta saliendo con sus amigos, o un comerciante no está alegre con su negocio pese a ganar mucho dinero.
Recientemente, y por el desarrollo de las modernas técnicas de neuroimagen, los científicos han empezado a comprender qué sucede en el cerebro humano en vivo y cuáles son los mecanismos neurobiológicos involucrados en la anhedonia y en otras dolencias emocionales.
El análisis del flujo sanguíneo cerebral revela que las personas sanas utilizan la parte del cerebro más primitivo (conocido como sístema límbico)  para reconocer los estímulos desagradables, y las regiones cerebrales evolutivamente más avanzadas (lóbulo frontal) para experimentar los estímulos placenteros. La parte más importante del lóbulo frontal está unida estrechamente al sistema límbico, a través de circuitos químicos en que participa la dopamina, la cual juega un papel central en todo lo referente al placer. 
Los investigadores afirman que en aquellas personas con dificultad para sentir placer existe una menor liberación de la dopamina en ese circuito, con lo cual se genera poco placer y satisfacción. Comprobaron que en los pacientes aquejados de esta dificultad y sometidos a estudios de resonancia magnética cerebral funcional se pudo observar la falta de activación de los lóbulos frontales a los estímulos que antes se asociaban con el placer.
Es preciso aclarar que la falta de placer también puede ser producida por muchos remedios que se utilizan para el tratamiento de diversas enfermedades, por lo cual es muy importante consultar con el médico tratante con el fin de   considerar alguna otra alternativa terapéutica.
Muchos advierten que el placer para ser tal, debe de limitado. Así, George Koob, neurocientífico del Instituto Scripps Research de La Joya (California), compara el sistema del placer con un banco: “Si sacamos demasiado dinero de nuestra cuenta, se gastará rápidamente. Con el placer ocurre algo similar: si abusamos de él, se agota”.
 Para evitar ese riesgo, el propio cerebro pone en marcha unos mecanismos que limitan la duración y la intensidad de la sensación placentera, tal y como explica Koob: “Creo que el hecho de que el cerebro ponga límites al placer tiene una función muy clara: si no lo hiciera, las especies estarían en peligro”. 
Decía el psicoanalista Erich Fromm que “la satisfacción ilimitada de los deseos no es el camino de la felicidad”; pero también es verdad que no es posible la felicidad sin el placer. 
 
 
Notas Relacionadas con Articulos