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10/06/2012
Las obsesiones 19-2-06
 
 
La palabra obsesión proviene del latín obsessio-onnis, que significa asedio: concepto que equivale a una idea, preocupación o deseo que no se puede apartar de la mente. Son una clase de pensamientos que se meten en la cabeza de manera automática y recurrente, y que generan un profundo malestar.

 LAS OBSESIONES

 
El actor Jack Nicholson interpreta, en la película “Mejor Imposible”, a un escritor que sufre de  obsesiones: al entrar a su casa, cierra la puerta que tiene varias cerraduras, de arriba abajo, cinco veces cada una. Enciende las luces también cinco veces. Inmediatamente,  tira a la basura los guantes que utiliza (no sale sin un par, y son guantes de cuero). Tiene su botiquín extremadamente ordenado, con jabones de tocador todos iguales. Se arremanga la camisa y se lava cada mano con un jabón nuevo cada vez, y los descarta inmediatamente. Sólo come en un restaurante, al que concurre siempre a la misma hora y donde ocupa siempre la misma mesa, para que lo atienda la misma moza, llevando siempre sus propios cubiertos de plástico.
La palabra obsesión proviene del latín obsessio-onnis, que significa asedio: concepto que equivale a una idea, preocupación o deseo que no se puede apartar de la mente.
Son una clase de pensamientos que se meten en la cabeza de manera automática  y recurrente, y que generan un profundo malestar. 
Los temas obsesivos más frecuentes están centrados en el temor exagerado a ser contaminado por gérmenes al tocar cualquier objeto, a ideas recurrentes de que se mueran seres queridos sanos, a pensamientos prohibidos, a imaginar un descontrol agresivo y  hacer daño a un hijo o a un ser amado, o dudar de manera repetida sobre si se han hecho bien o mal las cosas.
El pensamiento obsesivo tiene la particularidad de que su contenido le resulta absurdo al propio sujeto: sabe que es exagerado, que no tiene sentido pero no lo puede controlar y le crea insatisfacción y nerviosismo. El obsesivo tiene autocrítica, dice: “Es una tontería, yo lucho pero no puedo dejar de pensar así”, por eso siente vergüenza e intenta ocultar esos pensamientos. Su comportamiento interfiere en sus relaciones afectivas y sociales, y puede ocasionar problemas para estudiar o trabajar. Aunque el sujeto quiera disfrutar de la vida e interactuar con otras personas, las obsesiones desorganizan su vida cotidiana, causando aislamiento y forzando a la persona a vivir una vida reservada.
La tendencia obsesiva se  presenta en personas que son perfeccionistas, inteligentes, con trabas para expresar emociones de ternura, con una excesiva devoción al trabajo, con dificultad para sentir placer y que se relacionan con otras personas de manera seria, formal y convencional. Tienen una marcada preocupación por las reglas, la eficiencia y los detalles, sin tomar las situaciones desde una perspectiva más  amplia. Son “buenas personas” en el sentido de que hacen lo posible para evitar hacer algo malo.
Desde el psicoanálisis, las obsesiones se interpretan como consecuencia de la fijación o persistencia a ciertas etapas del desarrollo infantil, especialmente, la que corresponde a la del aprendizaje del control de los esfínteres. Como una reacción a la misma, surge el orden, la pulcritud corporal o de los actos, la severidad en la autocrítica, el detallismo y la rigidez respecto a la forma de pensar.
Aunque en el desarrollo de las obsesiones se imponen causas psicológicas, investigaciones recientes indican que en las personas aquejadas de este trastorno,  éstas se combinan  con alteraciones químicas en un circuito nervioso que une la parte frontal del cerebro y las estructuras más profundas. Esto fue comprobado por científicos de Universidad de Cambridge (Reino Unido), que lograron reproducir experimentalmente en monos conductas obsesivas (trabajo publicado en Science, mayo 2004). Al reducir los niveles de serotonina en la parte frontal del cerebro de los animales, constataron que en ellos aparecía una tendencia, hasta entonces inexistente, a repetir determinados actos una y otra vez, de manera obsesiva. Y, lo más significativo, que con el agregado de fármacos que aumentaban los niveles cerebrales de serotonina se corregían de manera inmediata las mencionadas conductas.  
 
 
 
 
 
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