Articulos
10/06/2012
Los olvidos 5-2-06
 
 
¿Por qué olvidamos buena parte de lo que vivimos si la memoria tiene una capacidad casi ilimitada para almacenar información? ¿Son normales los olvidos? La memoria es un pilar básico de la identidad.

 ¿Por qué olvidamos buena parte de lo que vivimos si la memoria tiene una capacidad casi ilimitada para almacenar información? ¿Son normales los olvidos?

La memoria es un pilar básico de la identidad. En realidad, lo que denominamos memoria no es una facultad sino varias, cada una de ellas relacionada a estructuras cerebrales diferentes que conforman un sofisticado mecanismo, que además es variable ya que algunas personas son más memoriosas que otras. 
Al margen de los casos patológicos, en las personas normales lo que llamamos olvido muchas veces es, en realidad, la consecuencia de no prestar suficiente atención. A la memoria se la puede comparar a un reproductor de música: primero debe grabar, para después poder reproducir. En consecuencia, aquello que no fue bien grabado, no podrá ser bien reproducido. Un ejemplo práctico: ¿Ud. puede  recordar cuales son las figuras de los billetes de dinero que utiliza todos los días? Si no puede hacerlo, es probable que sea consecuencia de no haber prestado suficiente atención.
Las personas que tienen dificultades para concentrarse y son hiperactivas también suelen tener olvidos: hacen muchas cosas a la vez, se “cargan” de actividades y así generan mucho estrés. Y se sabe que el estrés siempre produce olvidos: es lo que le sucede al alumno que va a rendir un examen bajo un fuerte monto de ansiedad. 
Sigmund Freud definió otro concepto importante: “el olvido motivado”, aplicado al olvido interesado e inconsciente de aquellos hechos que no se quieren recordar. En este caso, el olvido tiene como función proteger al individuo de la posibilidad de recordar o revivir experiencias penosas o difíciles. El mecanismo utilizado es un bloqueo inconsciente del recuerdo que, muchas veces, resulta útil para vivir, ya que, por ejemplo, es necesario para superar un duelo o experiencias traumáticas de la vida. Como dice Mario Benedetti “el olvido está lleno de memoria”. Es por eso que se tienden a recordar más los buenos  tiempos que los malos. La memoria puede llegar, incluso, a exagerar los aspectos agradables de las experiencias y atenuar aquellas desagradables. 
Existen otras razones que pueden alterar el registro de la memoria.
Una de ellas, es la ingesta de alcohol en grandes cantidades. Una copa de vino al día no afecta la memoria, pero varias copas seguidas pueden interrumpir el proceso de memorización. El alcohol interfiere con la capacidad de almacenar nuevos recuerdos y transferirlos al sistema de memoria a largo plazo, ya que los sentidos y los procesos cognitivos se alteran y operan con un menor rendimiento. 
Algo similar ocurre con el uso de psicofármacos, en especial los tranquilizantes o ansiolíticos. En la actualidad, los tranquilizantes son utilizados por un número importante de personas para el tratamiento de diversos trastornos. Muchas veces, se utilizan por tiempos prolongados y, en ocasiones, en el marco de una automedicación, sin el adecuado control médico. Aquellos tranquilizantes llamados de vida media larga (por lo que tardan en ser eliminados del organismo), generan su propia acumulación sanguínea, y son los que más afectan la memoria. 
Una buena memoria debe ser selectiva para generar un equilibrio delicado que permita recordar los hechos importantes y olvidar los que no lo son. El olvido es, en cierta medida, necesario. Se dice que el olvido es el guardián de la memoria: si no pudiéramos olvidar, la mente estaría atiborrada de datos triviales que no permitirían seleccionar los más importantes. Pasa lo mismo que con la atención: miles de estímulos acosan los sentidos en cada momento, sin embargo, no todos son percibidos de la misma forma. Si no existiera el olvido, los hombres padecerían como Irineo Funes, el memorioso, personaje del cuento de J. L. Borges, cuyo drama era precisamente que estaba imposibilitado para olvidar. Quizás por eso Borges decía: “lo mejor de la memoria es el olvido”.
 
 
Notas Relacionadas con Articulos