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13/11/2005
Mejor reír que llorar
 
 
El reciente ganador del premio Príncipe de Asturias de Investigación, el neurólogo portugués Antonio Damasio, asegura que las “emociones negativas (tristeza, rencor, etc.)” nos hacen más vulnerables a las enfermedades. Al contrario, las “emociones positivas (alegría, serenidad)” no sólo las evitan, sino que aceleran su curación.

 El reciente ganador del premio Príncipe de Asturias de Investigación, el neurólogo portugués Antonio Damasio, asegura que las “emociones negativas (tristeza, rencor, etc.)” nos hacen más vulnerables a las enfermedades. Al contrario, las “emociones positivas (alegría, serenidad)” no sólo las evitan, sino que aceleran su curación.

La ciencia conoce que la risa ejerce un efecto positivo sobre el organismo: reduce el estrés, relaja la tensión muscular, disminuye la presión arterial,  modera el dolor y estimula el sistema inmunitario. Como ejemplo de esto último, se comprobó que  las madres alegres segregan mucha más inmunoglobulina A, lo cual no sólo las “vacuna” contra resfríos y gripes, sino que transmiten este escudo a sus bebés por medio de la leche materna. 
 Algunos señalan que el efecto de la comicidad se expresa típicamente mediante la risa y, en cambio, el humor mediante la sonrisa. El humor supone la ironía, el sarcasmo, la sátira, la parodia, el chiste, la caricatura, lo grotesco, el juego de palabras y la anécdota chispeante. La palabra cómico alude a Komos, el dios de la alegría, mientras que  humorismo se lo relaciona con la teoría de los cuatro humores del estado de ánimo que formuló Hipócrates, el padre de la Medicina.
La risa ejerce muchos efectos sutiles sobre los vínculos personales, ya que rompe el hielo de un encuentro, facilita el acercamiento, genera actitudes propicias y atenúa la hostilidad y la agresividad. Además “desalmidona” a las personas, creando ligaduras y facilitando la amistad.
Para comprender lo que ocurre en el cerebro mientras se ríe, los neurocientíficos han recurrido a la tecnología de imágenes y descubrieron un circuito que forma parte de la “vía del placer”. Tan pronto como uno escucha o cuenta un chiste, le invade una sensación de bienestar, y la vida parece menos dramática. Esta sensación proviene por un lado, de la activación del núcleo acccumbes, un importante centro de tránsito en el interior de lo que es el cerebro emocional y, por otro, de la liberación de endorfinas, llamadas las hormonas de la felicidad.
Los investigadores de la Universidad de California han ubicado un lugar específico del cerebro, que corresponde al centro de la risa. ltzhak Fried y sus colaboradores (en su trabajo publicado en Nature, vol. 391) , relatan que cuando se estimula ese preciso lugar por medio de electrodos, el paciente sonríe, y si la estimulación es más intensa, la persona estalla en carcajadas. Ese punto preciso está ubicado en la llamada área motora suplementaria, región que está muy cerca de aquella otra que gobierna el lenguaje, lo que no deja de ser interesante, porque la risa y el lenguaje son consideradas habilidades exclusivas de los seres humanos.
La risa y el humor aparecen muy temprano en el desarrollo. En los lactantes surgen en la medida que las personas que les rodean les sonríen y se sonríen con ellos. En un principio, lo hacen por respuesta a la sonrisa materna.
Sin embargo, en su sentido más estricto, el humor aparece a los dos años de vida, cuando el niño comprende que algo inesperado e inhabitual ha sucedido. El pequeño puede reírse si ve a su papá haciendo morisquetas. Este hecho que se llama captación de las incongruencias físicas caracteriza al humor y es lo que explica el porqué son graciosas las caricaturas.
El humor verbal aparece a los tres años, cuando el niño juega con las palabras: inventa, repite y esto puede causarle mucha risa. Para desarrollarlo requiere un ambiente familiar de confianza, caso contrario  el temor puede apoderarse de él y en vez de la risa aparece el llanto.
Sin duda, el humor juega un rol fundamental en el desarrollo mental. Un niño que ríe al aprender a ver lo absurdo de una situación o la forma inesperada en que termina otra, como ocurre en los chistes, está desarrollando su inteligencia abstracta y una estructura psicológica futura más sólida. 
 
 
PARA VIVA 13/11                                                           Dr. Elías Norberto Abdala.
 Psiconeuroendocrinólogo
Profesor Titular de Psiquiatría, USAL.
norbertoabdala@gmail.com
 
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