Articulos
09/06/2012
Padres permisivos 22-1-12
 
 
En psicología y psiquiatría siempre se planteó como más importante la relación madre-hijo que la relación padre-hijo en lo concerniente al desarrollo de un niño. Sin embargo, no es un concepto verdadero.

En psicología y psiquiatría  siempre se planteó como más importante la relación madre-hijo que la relación padre-hijo en lo concerniente al desarrollo de un niño.
Se puede afirmar  que en los primeros meses de vida la relación de la madre con su hijo es un vínculo fundacional  del futuro desarrollo del psiquismo y de la personalidad del niño, ya que es el elemento organizador primario de su mundo interno, además de garantía de su supervivencia.
Para un niño pequeño la madre es una suerte de embajadora del mundo exterior que se lo presentará a su hijo progresivamente y por un tiempo relativamente prolongado, pero es muy importante por transcurrir en el comienzo de la vida. También ella será un referente vital en la contención emocional del niño en sus primeros pasos por el mundo.
Todo lo señalado de ninguna manera le resta importancia a la función del padre, quien se irá conectando de a poco y de manera progresiva con su hijo. La palabra “padre”  proviene del latín (pater, patris) y significa protector, patrono, defensor. Como se ve, todas palabras de gran peso y significado.
La función paterna se relaciona –de manera un poco esquemática- con el orden, la justicia, el límite, los valores morales, etc., que son matices más racionales que afectivos. El padre es considerado más como una protección y seguridad de la vida familiar frente al mundo exterior.
De ahí entonces que pueden surgir dificultades cuando los padres adoptan una actitud que los califica como “padres permisivos”. En realidad, los padres son como los motores que conducen la vida de sus hijos a medida que estos van creciendo. Si el estilo de crianza propuesto por ciertos padres se caracteriza principalmente por ser flexibles y laxos, muchas veces pierden el control de sus hijos ocasionando así una inmadura libertad es sus hijos. Si los padres fijan muy pocas reglas (si es que fijan alguna), no quieren poner límites ni mucho menos asignarles responsabilidades, se corre el serio riesgo de que se generen consecuencias en el plano conductual de los hijos, al sentirse inmaduramente libres sin aprender o aceptar que en la sociedad existen deberes y derechos que acatar.
Literalmente dejan a sus hijos crecer y desarrollarse como ellos lo dispongan, a veces por no sentirse capaces de su autoridad, a veces por elegir no involucrarse y evitar así discusiones. Todos los niños y adolescentes necesitan tener límites y pautas que los guíen en su actuar aunque sin ser asfixiados con ellos.
Los padres permisivos suelen no dar órdenes firmes a sus hijos y terminan cediendo a todas sus demandas, muchas veces para brindarles satisfacción con objetos o cosas que ellos mismos no tuvieron o no recibieron en su infancia.
En general, son padres cariñosos pero muy temerosos a enfrentar un conflicto con sus hijos. Sin darse cuenta, promueven en ellos con frecuencia que sean impulsivos, inmaduros, caprichosos y muchas veces descontrolados.
Para evitar el peligro, es útil recordar que siempre se cosecha en el futuro lo que se siembra en el pasado.
 

Notas Relacionadas con Articulos