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09/06/2012
Para padres de adolescentes 15-4-12
 
 
“Todo en el adolescente son contrastes y contradicciones. Puede estar tanto agitado como indolente, eufórico y deprimido, rebelde y conformista, intransigente y decepcionado; en un momento entusiasta y, de golpe, inactivo y desmoralizado. A veces, es muy individualista y exhibe una vanidad desmesurada o, por el contrario, no se quiere, se siente poca cosa y duda de todo”.

“Todo en el adolescente son contrastes y contradicciones. Puede estar tanto agitado como indolente, eufórico y deprimido, rebelde y conformista, intransigente y decepcionado; en un momento entusiasta y, de golpe, inactivo y desmoralizado. A veces, es muy individualista y exhibe una vanidad desmesurada o, por el contrario, no se quiere, se siente poca cosa y duda de todo”.
Son palabras de J. D. Nasio, un psicoanalista argentino radicado en Francia, hace más de 40 años, pero reconocido en todo el mundo. En un capítulo para padres de su reciente libro, da algunos consejos que transcribo.
La primera cita dice: “Si Ud. quiere que un adolescente cambie, ¡cambie la mirada que Ud. tiene de él!”.  Y continúa con 8 recomendaciones.
1) “Saber esperar”: muchas veces para calmar a un o una joven que se volvió rebelde, es necesario tener paciencia. Como la adolescencia es una etapa que empieza y termina, afirma que el almanaque ayuda a que determinadas situaciones se superen solo con el paso del tiempo. Salvo que haya una patología severa.
2) “Saber relativizar”: si los padres retan a un adolescente de manera legítima, es importante que el joven sienta que no se perdió la confianza en él. Es imprescindible que los padres sepan diferenciar al joven de sus acciones, para  que un comportamiento condenable no sea registrado por el adolescente como un rechazo, desprecio o falta de amor.
3) “Saber negociar”: es útil diferenciar entre prohibir o sancionar y saber hacer pactos y arreglos con los adolescentes, a fin de no ser ni un policía ni un amigo. Eso e, en realidad, poner límites: no sólo prohibir sino lograr establecer acuerdos.
4) “Saber no hacer comparaciones”: siempre son odiosas y, especialmente, si son con un hermano. Por lo general, el adolescente se siente humillado y no estimulado.
5) “No hacer presagios negativos”: la anticipación de un fracaso o de una amenaza nunca resulta inspiradora ni lo asustará. Es probable que incremente el pesimismo del joven.
6) “Un adolescente insoportable en su casa es muchas veces muy bien apreciado fuera de ella”: cuando el amor paterno resulta asfixiante o exigente y no tierno y protector, el joven lo registra como negativo con reacciones inadecuadas en el hogar.
7) “En caso de tensiones con su hijo, no reaccione enfrentándolo creyendo así imponer su autoridad”: en una pulseada adolescente-padres es muy posible que estos últimos resulten derrotados. Muchas veces un allegado (familiar, docente o amigo) puede decirle lo mismo y logra que el joven lo escuche.
8) “Sea realista y ámelo tal como es”. Sin duda, la tarea más difícil y dolorosa para los padres es reconocer que los hijos no son los hijos ideales que ellos soñaron.
Es común que los adolescentes tiendan a desvalorizarse (aunque no lo parezcan o brinden una imagen opuesta) por lo cual es imprescindible que desde el exterior no llegue un mensaje que se lo confirme. Ante un adolescente problematizado siempre es recomendable, si es posible, que los padres sean quienes primero sean asesorados por un especialista.
 

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