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23/10/2011
La necesidad de dormir 23-10-11
 
 
Dormir bien es fundamental para que el cerebro y el organismo funcionen de manera saludable, ya que durante el sueño se reparan a sí mismas las funciones cerebrales, se activan las conexiones entre las neuronas, mejora la piel, existe mejor humor y ayuda a mantener un peso estable.

Dormir bien es fundamental para que el cerebro y el organismo funcionen de manera saludable, ya que durante el sueño se reparan a sí mismas las funciones cerebrales, se activan las conexiones entre las neuronas, mejora la piel, existe mejor humor y ayuda a mantener un peso estable.
Los problemas de sueño son de  diversa naturaleza: puede costar conciliar el sueño, se duerme con facilidad pero hay despertares en la noche, cuesta levantarse en la mañana o el ronquido perturba el descanso. Todas de estas alternativas derivan en una menor actividad cerebral  con sus diversas consecuencias. Se describirán solo algunas de por razones de espacio.
Un de ellas, es que la falta de sueño produce aumento de peso: estudios de la Universidad de Chicago constataron que cuando se dormían pocas horas, aumentaba el deseo de comer caramelos, dulces o facturas, en lugar de frutas, verdura o productos lácteos.
Los investigadores hicieron foco en dos hormonas que están reguladas por el sueño,   intervienen en el apetito y ambas trabajan en equipo para controlar el hambre y la saciedad. La grelina sube para indicarle al cerebro que tenemos hambre y después lo hace la leptina para decirle que estamos saciados. En quienes duermen mal o pocas horas se comprobó que los niveles de grelina (la del hambre) se disparaba hasta un 71% más que en quienes dormían bien. Esto los condenaba a ingerir azucares e hidratos de carbono para poder aguantar el ritmo del día. También se salteaban comidas con lo cual el azúcar en la sangre subía y bajaba en la sangre, como una montaña rusa, algo sin duda nocivo para la actividad cerebral.
En consecuencia, quienes duermen menos de 5 horas o duermen mal aumentan el peso con el paso del tiempo, con mayor tendencia a la obesidad y con dificultad para poder ajustarse a un programa de dieta para volver a su peso habitual. Una conclusión importante es que cuando no se duerme lo suficiente, el individuo no se siente saciado por mucho que coma, de modo que come más y engorda en consecuencia.
Aunque para muchos, el insomnio sólo resulte algo incómodo es importante subrayar que dormir mal afecta la salud más de lo que se puede imaginar. Por ejemplo, en los niños y jóvenes pueden detener el crecimiento corporal ya que las hormonas responsables del crecimiento se fabrican en el cerebro durante el sueño nocturno.
Para  nombrar sólo otras consecuencias, debe señalarse que la falta de sueño lentifica los tiempos de reacción, afecta la capacidad de tomar decisiones, dificulta el procesamiento de la información y agudiza el mal humor o el comportamiento agresivo. Sin olvidar, los frecuentes accidentes de tránsito: en más de la mitad de los casos participa la fatiga y/o quedarse dormido al manejar (según algunas estadísticas esto fue admitido hasta por un 28% de los conductores). Los más proclives a este tipo de accidentes son quienes trabajan en horarios nocturnos, aquellos que padecen apnea de sueño no tratada y los jóvenes proclives a manejar sin haber dormido lo suficiente.
 

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