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09/06/2012
La necesidad de afecto 28-11-10
 
 
Una necesidad primaria fundamental del recién nacido es que no puede subsistir sin la ayuda de los demás, ayuda que denominamos comúnmente como afecto, y que determinará, de manera inexorable, su desarrollo futuro como individuo. Virginia Satir, un referente de la terapia familiar afirmaba que “el contacto afectivo es a las relaciones personales como la respiración al mantenimiento de la vida”.

Una necesidad primaria es la que resulta imprescindible para vivir y que no puede ser reemplazada por ningún otro recurso disponible. Así, el alimento, el agua, el oxigeno y el abrigo son imprescindibles para el ser humano, ya que sin ellos o con una cantidad insuficiente no podría sobrevivir.
Pero otra necesidad primaria fundamental del recién nacido es que no puede subsistir sin la ayuda de los demás, ayuda que denominamos comúnmente como afecto, y que determinará, de manera inexorable, su desarrollo futuro como individuo. 
Virginia Satir, un referente de la terapia familiar afirmaba que “el contacto afectivo es a las relaciones personales como la respiración al mantenimiento de la vida”.
Así como las neuronas cuanto más unidas e interconectadas se encuentren, mejor funcionamiento cerebral generarán, los seres humanos necesitan estar vinculados con otros ya que su bienestar emocional dependerá del conjunto de relaciones de que dispongan. La medicina y la psicología han demostrado, de manera exhaustiva, que el aislamiento, la soledad y la falta de afecto se asocia con mayor incidencia de depresión, dolores físicos, problemas cardiovasculares, deterioro de la memoria, consumo de drogas, miedos y peor evolución en enfermedades como el cáncer. A la inversa, la ternura, las caricias y el cariño son importantes factores que disminuyen el estrés, el dolor y la ansiedad.
Para muchas personas resulta muy penoso estar o sentirse solas, a pesar de vivir en un mundo tecnológicamente sobre dimensionado en recursos para conectarse. Pero las relaciones con los demás hay que buscarlas y concretarlas ya que el ser humano está programado para ser social. Cuando una persona se siente sola y no tiene los vínculos que necesita, se angustiará o deprimirá y creará un círculo vicioso ya que esa misma ansiedad o depresión no le permitirá buscar los vínculos que desea o requiere.
La necesidad de cariño no tiene edad y se presenta en todas las etapas de la vida: infancia, adolescencia, madurez y senectud, aunque con frecuencia, las urgencias o rutinas diarias tienden a postergar atender las necesidades afectivas.
Por supuesto, el dar o recibir cariño implica la presencia de un vínculo emocional con otra persona y son los sentidos (vista, tacto, audición, olfato y gusto) los canales a través de los cuales esa conexión  se establece. Todos disponemos de estas herramientas pero hay que poder y querer utilizarlas. Muchos de los problemas familiares o conyugales se deben a la desconexión emocional entre sus miembros por un mal uso de esas herramientas.
Algunas personas evitan vincularse con otras ya que temen sentirse dependientes, vulnerables, lastimadas, rechazadas o defraudadas al mostrar sus necesidades de cariño. Otras, por el contrario, lo traducen a través de una demanda exigente y agobiante que puede generar rechazo. Con frecuencia, son personas que han tenido vínculos tempranos distantes o escasos que les produjeron un vacío difícil de llenar.
Mi respuesta para Irene es recordar al poeta persa Jalal ad-din Rumi que decía: “Tu misión no es buscar el amor, sino descubrir todas las barreras que has creado en tu interior para no verlo”.
 

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