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29/03/2009
Depresión posparto en los padres 29-3-09
 
 
El nacimiento de un hijo produce, en general, alegría, aunque en ocasiones puede ser fuente de estrés, temor, rechazo o sobrecarga, tanto para la madre como para el padre. Los sentimientos de culpa suelen ser, entonces, frecuentes, aunque casi siempre silenciosos.

El nacimiento de un hijo produce, en general, alegría, aunque en ocasiones puede ser fuente de estrés, temor, rechazo o sobrecarga, tanto para la madre como para el padre. Los sentimientos de culpa suelen ser, entonces, frecuentes, aunque casi siempre silenciosos.
Resulta común que muchas mujeres en los primeros días posteriores al parto puedan sentirse tristes. Es lo que se conoce como maternity blues: episodios transitorios de tristeza, crisis de llanto, cansancio, ansiedad, dolores de cabeza e insomnio. Por lo general, aparece entre el tercer y séptimo día del posparto, su duración es corta y desaparece de manera espontánea.
Pero si los síntomas persisten después de varias semanas, la madre podría estar sufriendo un proceso diferente y más importante, llamado depresión posparto, que hace imprescindible la consulta con un especialista.
En este punto, es necesario subrayar que la atención médica no sólo apunta a revertir el malestar de la madre, sino prevenir que la depresión materna no afecte al recién nacido. El primer año de vida es un período de suma importancia para el desarrollo futuro de un niño. Muchas investigaciones señalan que la depresión materna no tratada en forma adecuada, expone al bebé en riesgo de padecer trastornos en su posterior desarrollo evolutivo, sea a nivel de conducta, aprendizaje o emocional.
En el campo de la psicología infantil, se llama apego a ese vínculo especial que se establece entre la madre y el recién nacido. El apego tiene las siguientes características: 1) es una imprescindible relación emocional perdurable entre madre (o con quien cumpla la función materna) y el hijo, 2) esa relación produce en el niño seguridad, tranquilidad, consuelo, agrado y placer, 3) la pérdida o la amenaza de pérdida del apego, provoca un fuerte estado de ansiedad en el niño y 4) el apego normal determina el andamiaje emocional y funcional para todas las relaciones que el niño desarrollará en su vida futura.
Expertos en maternidad y pediatría advierten sobre un reciente fenómeno que afecta el desarrollo del apego normal: las madres jóvenes obligadas a ingresar o retornar al campo laboral y que dejan tempranamente de amamantar a sus hijos. La lactancia es de suma importancia en el desarrollo del apego y pese a la intención y deseo de la madre, puede no encontrar las condiciones físicas ni psicológicas adecuadas para lograrlo.
La depresión materna posparto se considera consecuencia de los cambios hormonales que ocurren en el embarazo y el parto, pero no es la única causa. Otros factores pueden contribuir: la relación de pareja, el apoyo o no del esposo, los cambios producidos por el nacimiento, el incremento en las responsabilidades, el estrés de la vida diaria, la situación económica, etc.
Se debe señalar que las mujeres no son las únicas susceptibles a la depresión posparto, ya que los padres también pueden padecerla y generar un impacto significativo sobre sus hijos. Si un padre se deprime después del nacimiento de su hijo, éste puede ser propenso a tener futuros problemas de conductas, con una frecuencia tres veces mayor que en situaciones de normalidad.
 

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