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27/05/2012
Tango y melancolia
 
 
Entre los años 1880 y 1900, en Viena, mientras Sigmund Freud transitaba por variados senderos que lo llevarían al desarrollo del psicoanálisis, en los suburbios de Buenos Aires se estaban conjugando los primeros tangos. Así, en 1897, Freud en una carta a su amigo Fliess le informaba el descubrimiento del Complejo de Edipo, y en la esquina de Pueyrredón y Paraguay, en Buenos Aires, se estrenaba El entrerriano, para muchos el primer tango. En 1900 también coincide la primera edición de La interpretación de los sueños con otro tango, Don Juan, el taita del barrio. Diego Manuel Rodriguez ArtWorkEstas coincidencias que menciono, son en realidad una excusa para relacionar al tango con uno de los estados emocionales humanos más frecuentes y dolorosos, la depresión. Se puede decir que el tango es, entre otras cosas, un verdadero tratado sobre la melancolía.

Freud concluyó en 1915 Duelo y Melancolía, artículo que se constituyó en la fuente de casi todas las aproximaciones posteriores al tema en el campo del psicoanálisis. Decía que la melancolía era "una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en auto-reproches y auto-denigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo".

La búsqueda de ciertos valores absolutos marca el sufrimiento del melancólico: cuanto más alto son los valores buscados, más doloroso es el efecto por no alcanzarlo. La melancolía es el tormento de un ideal que no se puede alcanzar o peor aún, que se perdió.

Y ¿de que habla el tango? ¿sCual es su relación con la melancolía? Que precisamente muchos de ellos lo hacen sobre recuerdos de lo perdido, de desilusiones, de traiciones amorosas, de la falta de valores, de sueños hechos pedazos, del ayer, de la soledad...Evoca y añora la relación ilusoria con valores que se creyeron absolutos alguna vez, por el influjo de la pasión que no dejaba ver lo efímero de la realidad. Ya Descartes advertía que de las pasiones depende todo el bien, pero también todo el mal de la vida. (Y eso que no había escuchado un tango).

Los tangos son recuerdos. Recuerdos que  transportan a experimentar el hecho triste.  Su letra describe a quien ha perdido una experiencia de plenitud, pero intenta  transformar la experiencia de pérdida en una experiencia de plenitud. Esta idea de la pérdida como una plenitud parece naturalmente paradójica , pero está  muy presente en el  tango. Por lo tanto, se puede  gozar con la melancolía. Este es, precisamente, el mensaje básico del tango.

Origen del tango.
El tango es triste por vocación y por herencia, ya que entró en el Río de la Plata en boca de los negros. En varios dialectos africanos la palabra tango significa un lugar cerrado. Sábato vincula el tango con lo "esencialmente argentino" porque lo cree fruto de una metafísica de la historia nacional: "pocos países en el mundo debe de haber en que el sentimiento de nostalgia sea tan reiterado: en los primeros españoles, porque añoraban su patria, lejana; luego en los indios, porque añoraban su libertad perdida y su propio sentido de la existencia; más tarde en los gauchos desplazados por la civilización gringa, exilados en su propia tierra, melancólicamente rememorando la edad de oro de su salvaje independencia; en los viejos patriarcas criollos, porque sentían que aquel hermoso tiempo de la generosidad y de la cortesía se convertía en el materialismo y mezquino territorio del arribismo y de la mentira". Y a esa base híbrida de sucesos y sensaciones se suma un último hecho significativo: "los inmigrantes, porque extrañaban su viejo terruño europeo, sus costumbres milenarias, sus navidades de nieve junto al fuego, las viejas leyendas de sus lares".

Para Sábato el tango encarna la nostalgia, la tristeza, la frustración, la dramaticidad, el descontento y el rencor. Y, aunque tal vez pueda parecer paradójico, lo considera un hecho positivo porque a través de su expresión artística (sus letras y su danza) se constituye no solamente en expresión de lo argentino, en esa búsqueda incesante de identidades que cumple cada país, sino en un vehículo de la liberación de esa nostalgia y esa tristeza.

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